Recuerdos a través de la máquina
Toda máquina es huérfana, amnésica, trozos de circuitos ensamblados por el deseo humano, ese trozo de carne ensamblado en orfandad. Cada computadora es un cuarzo con carbón, es un organismo vivo en lo más profundo que se procesa hasta el polisilicón y es ahí donde llega a la tarjeta madre, útero eléctrico lleno de ternura. Eric Williams dice que no hay nada de Dell o HP dentro de una computadora
A diferencia de la reproducción humana, cuyo producto es una entidad similar a la que le engendra, las computadoras carecen de similitud con las máquinas que les dan origen. Sin embargo, en su función de servidor al humano es a su vez parte de nuestros escapes más privados, contiene imágenes, sonidos y escritos de nuestra vida cotidiana, así como registro de nuestros gustos y hábitos. En cierta forma nos conoce, sin embargo para ella nuestros recuerdos no son más que datos crudos, que vistos a través de sus ojos tienen un sentido muy distinto, lleno de timbres, ruidos, sonidos y colores únicos. En esta obra se crea una ambientación de lo que una computadora podría pensar al reflexionar sobre lo mucho que nos conoce.
Se explora la pérdida de la privacidad a través de la transformación de fotografías familiares interpretadas por una máquina, se expresa una exposición de la intimidad vuelta datos crudos y reinterpretada como sonido. A partir de la transformación de bits y bytes se propone que la máquina se exprese por sí misma.
La pieza será presentada por el ensamble de laptops ODM, que consiste en un cuarteto de interpretes con bocinas móviles independientes transportadas en mochilas. En escenario esto produce el efecto de que el humano está conectado a la máquina y al moverse se crean efectos de especialización interesantes. Se complementa con una proyección de la exploración de imágenes reinterpretadas en sus datos crudos por la máquina.
holomorfo
neural-xolotl