Nació en Cabaiguan, en la zona central de la Perla de las Antillas, en plena guerra mundial, el 29 de octubre de 1917. Sus padres eran de la isla de La Palma como muchos emigrantes de la época llegados a Cuba en las primeras décadas de la nueva República caribeña.
Teodoro Ríos vino con su familia a Canarias a la edad de doce años, es decir en 1929. Estudia Bellas Artes en Santa Cruz de Tenerife y años más tarde, en 1935 es becado para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Realizó varias exposiciones en varias ciudades españolas y en USA.
En 1949 regresa a Cuba y exhibe parte de su obra en el Liceo de La Habana incluyendo 30 cuadros. De esta etapa se tiene datos de haber pintado Jarrón con aroma de mariposas, que es la flor nacional de Cuba, en 1943, y El Maníaco en 1946. Exhibe su obra pictórica en el Círculo de Profesionales de Camaguey y en el Centro Cultural católico en el año 1953. Un año más tarde, 1954, participa en la Segunda Bienal Hispanoamericana de Arte celebrada en La Habana y se le premia con una distinción por su cuadro Refugio, que había pintado en 1934 retratando en óleo a tres bellas muchachas, arrodilladas y semidesnudas. Como compañero expositor aparece el que fuera otro gran pintor cubano-canario José Aguiar, quien retrató en mayo del 54 y en el jardín de orquídeas de Soroa, a un amigo común, Tomás Felipe Camacho, nacido en La Palma en 1886 y promotor de este bello espacio natural en la provincia cubana de Pinar del Río en 1943. Eran los años en que estos pintores canarios conocieron al matrimonio Pablo Álvarez de Cañas y Dulce María Loynaz. De esta etapa entendemos que son los retratos que le hiciera a mujeres famosas de la sociedad cubana como Dulce María Loynaz, la señora de Rodríguez Dod y canaria como Alicia Navarro casada con Manolo Felipe Camacho y que había sido Miss Europa en 1935. El cuadro de Dulce María preside la Casa de la Poesía en La Habana y goza de prestigio artístico por cuanto representa de manera fiel el físico de la ilustre poetisa cubana, Hija Adoptiva del Puerto de la Cruz en 1951 y Premio Cervantes en 1992.
La década del año 50 estuvo marcada por una estrategia del general Franco de proyectar la cultura española en América a través de Cuba y por eso aparecieron en La Habana grupos folklóricos y cantantes como Los Huaracheros y María Mérida, respectivamente, entre otras figuras. Ríos hace amistad con esta cantante herreña, quien más tarde sería galardonada con el Premio de la Cultura Popular canaria y con el Garoé de Oro de su isla natal.
Ríos regresa a las Islas Canarias en 1959 y continuó con su carrera artística combinando el paisaje con los retratos. De esta época creo que podemos encontrar la colección que ofrece los rostros de una hija de don Antonio Perera, Juanita Perera, y de una de sus nietas, Loreto, así como de “Las viejas del pueblo”, al igual que el paisaje marino del norte de la isla de Tenerife reflejado en “Costa de Garachico.” El portuense Antonio Perera, casado con Loreto Reyes, fue amigo personal de Tomás Felipe Camacho cuando su etapa en Cuba (1916-1932), hasta el punto que fue administrador de los centrales azucareros de Camaguey, propiedad de Domingo León, natural de La Cruz Santa (Los Realejos) y suegro del Dr. Camacho.
Residiendo ya en Canarias el pintor Teodoro Ríos fallece en Santa Cruz de Tenerife el 7 de febrero de 1992, a la edad de 75 años. Quienes conocieron la vida y obra de Ríos consideran que los fundamentos principales que soportaron el quehacer plástico de Ríos fueron una sólida técnica, una belleza a la hora de componer sus creaciones y el encanto del color utilizado en sus pinturas.

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