Tras un sábado de continuas dudas, llegó el día de la carrera y ocurrió lo que los agricultores de la zona me venían avisando. Ellos decían que iba a helar y que por la mañana saldría el sol, deshelaría y se formaría un auténtico patatal. Pocas veces fallan y ésta vez no iba a ser una excepción, comentaban en broma que porqué no corríamos a las 8, que a esa hora iba a estar cojonudo todo helado. Y así ha ocurrido, a eso de las 10 y media yo andaba calentando en el rodillo en la entrada de mi casa e iban pasando los del equipo todos limpios, con ruedas de seco y con muchas dudas por el dichoso tema de las ruedas. Al final, Alex, Diego y yo con ruedas de barro extremo, y nos decían que estábamos chalados...
Durante la primera vuelta, el terreno estaba bueno y se podía ir rápido, así que Raúl salía a tope y se llevaba a Patxi con él. Diego y Alex me soltaban en la mítica subida a txurrupitita, que se ha cobrado hoy unos cuántos cambios. En la bajada, consiguen enlazar con la pareja cabecera pero yo me quedo retrasado.
Ya en el campo de fútbol, veía que ese no era mi ritmo y decido ir conservador y al tran tran, porque me temía el patatal que nos esperaba, así que decido coger cadencia y sobre todo cuidar la bici.
Pronto, éstos me van cogiendo más y más ventaja pero al enfilar el último tramo de la subida larga, me encuentro a Patxi Cía bajando en dirección contraria con el cambio roto.
Ya en la senda del camino de Santiago, veo que Serrano va despacio y pienso que me está esperando para ir juntos, pero no, él también se había equivocado con las ruedas y no conseguía avanzar, aunque más tarde las cambiaría en la zona técnica y volaría marcándose una espectacular remontada para hacer 3º.
Durante toda la carrera, iba regulando tanto el esfuerzo como la mecánica y al comenzar la bajada de la 3ª vuelta me encuentro a Diego demasiado conservador cuesta abajo y me deja pasar.
Con el paso de las vueltas, el terreno se iba poniendo cada vez más pegajoso y desesperante y poco a poco las diferencias se iban agrandando. Hasta que en la última vuelta, y gracias a una decisión de equipo y un derroche de compañerismo, yo gano en mi pueblo y Alex se pone el maillot rojo de líder del Open Diario de Navarra.

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