El colon puede llegar a acumular de 10 a 20 libras de materia fecal sólida, compactada en las paredes. El cuerpo al no poder expulsar estos desechos, los mantiene encerrados en mucosidad siendo un caldo de cultivo para parásitos, gérmenes, bacterias y virus potencialmente peligrosos que producen sustancias venenosas y toxicas que entran en el torrente sanguíneo y llegan al hígado afectando sus funciones. Esto genera fermentación y putrefacción, haciéndonos más propensos a estreñimientos, infecciones, hongos, diarrea, obesidad etc. Se producen cálculos biliares y disminuye la producción de bilis, afectando directamente la función digestiva. Al no poder eliminar las toxinas, éstas se van acumulando en los tejidos y órganos, afectando el sistema linfático produciendo retención de líquidos, hinchazón, aumento de peso y deterioro del sistema inmunológico.
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