Mi odio personal a Winnie the Pooh y todo lo que representa no me impidió hacer un vídeo bonito basado en cuatro ilustraciones, unas fotos de un niño levantando una cartulina y algunas indicaciones gráficas. El look de 2d en entorno 3d me gusta, aunque comienza a estar sobreexplotado y creo que ya no lo haría así exactamente.
El spot quedó sorprendentemente bonito, se proyectó en los cines antes de una infantil de moda ese verano y al parecer la editorial tuvo un indiscutible éxito de ventas ¿Gracias a mí? No creo. La campaña entera pertenecía a la agencia Dimarco, si no recuerdo mal. Me lo pasé bien haciéndola.
Pero odio a Winnie the Pooh.
.