Existió un tiempo, en el que la tierra estaba vacía de hombres.
Solo era habitada por fantásticas criaturas,
hijos e hijas de perversos dioses, lascivos y belicosos.
De entre todos por su inteligencia sobrevivió el centauro.
Sirvió a los dioses como belicoso guerrero y profundizo en el estudio
de la música y las nobles artes, alcanzando gran sabiduría.
En premio a su arrojo y valentia, los dioses tuvieron en cuenta la dualidad de su mente
y separaron su cuerpo en cada una de las partes de las que estaba compuesto,
dando origen al hombre y el caballo.
El hombre preservo en su mente las ambiciones y grandezas de aquellos antiguos dioses.
El caballo fue liberado de la parte maligna y oscura de la mente humana
y fue infundido con el don de la nobleza que siempre ambiciono obtener el hombre.
Desde entonces fue su fiel amigo y le acompaño en todas sus proezas.
Musica, Maniobras Orquestales en la Oscuridad
Tema, Juana de Arco
Texto, edicion y artwork,
Javier Valverde 2008.