Vídeo: Alberto Campuzano
Proyecto realizado gracias al apoyo de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo.
Esta performance colectiva y los talleres necesarios para su preparación tuvieron lugar en el marco del Congreso Iberoamericano de Gastronomía Tradicional como Patrimonio de los Pueblos, celebrado en la Ciudad de México en agosto de 2009.
Uno de los principales objetivos de este congreso fue el de reflexionar sobre la identidad de los pueblos iberoamericanos a través de su cocina.
En el caso de Latinoamérica, la cultura gastronómica se ha nutrido tanto de los ingredientes y herramientas heredadas por los pueblos indígenas, como de aquellas llevadas de Europa por los españoles.
Lo mismo ocurre con el mestizaje de la población; el mestizaje se ha producido en distintos grados, creando así una enorme riqueza cultural. Sin embargo, esta riqueza no siempre es percibida como tal y el mestizaje, a pesar de ser parte esencial de la identidad de los pueblos, resulta conflictivo en muchas ocasiones. En este contexto, la propuesta de Ali&Cia fue crear una ceremonia en la que se celebrara la identidad mestiza de los pueblos iberoamericanos, concentrándose en un elemento en el que el mestizaje es especialmente bienvenido por no implicar violencia, sino placer, y en el que la identidad es un motivo de orgullo incontestable y permanente: la gastronomía.
El formato elegido para representar la unión pacífica de las distintas culturas que integran un país fue el de un Arco del Triunfo, que también funcionó como un Gabinete de las Maravillas multisensorial en donde se exhibieron los distintos elementos que conforman las cocinas de los países implicados, y que fue inaugurado con un desfile militar lúdico en el que los uniformes habían sido confeccionados por los mismos talleristas con elementos comestibles y herramientas de cocina.
Para llevar a cabo esta acción, fue necesario un período de producción que se extendió durante la semana del Congreso y en la cual fue necesaria la participación pública. Alrededor de 120 personas se involucraron de distintos modos en la creación de numerosos módulos cúbicos, que a su vez eran los elementos base de la estructura del arco y que funcionaron como nichos en los que se exhibían escenas, historias y objetos simbólicos que forman parte del imaginario gastronómico latinoamericano.
A lo largo del arco se dispusieron los distintos cubos que contenían elementos heredados tanto de la cocina indígena como de la tradición europea. Dispuestos de acuerdo a sus características sensoriales, estos cubos se extendían por toda la estructura del arco, simbolizando así la riqueza del mestizaje.
Finalmente, en arco fue inaugurado públicamente a través del desfile-performance en el que los “soldados” reivindicaban la importancia de la soberanía alimentaria con golpes de cacerolas y consignas. Así se logró llamar la atención de la gente pasaba cerca del parque en donde tuvo lugar el evento, y se invitó a los más de dos mil asistentes a ser asimilados por este Arco-boca y a desfilar por la alfombra-lengua para apreciar esta obra de arte colectiva.