La veracidad de la ‘publiganda’ no se juzga por el cumplimiento real de sus promesas sino por la correspondencia entre sus fantasías y las del espectador-comprador. Su verdadero campo de aplicación no es la realidad sino los ensueños.
Es necesario cobrar plena conciencia de esta contradicción y sus causas, y participar en la lucha política por una democracia integral, lo cual entraña, entre otras cosas, derribar el capitalismo o vivir sometido continuamente a una situación de impotencia que se disuelve en inacabables ensueños.