La lechuga pertenece a la familia Asteraceae y su nombre botánico es Lactuca sativa.
Es una planta herbácea de pequeño porte, anual y autógama.
La raíz, es pivotante, corta y con numerosas ramificaciones.
Las hojas, de color verde brillante y sin espinas, se colocan en roseta y quedan desplegadas al principio, manteniéndose así durante todo su desarrollo en el caso de algunas variedades, o acogollándose más tarde en el caso de otras.
Las hojas inferiores son enteras y presentan un peciolo corto, mientras que las superiores son sésiles, más redondeadas y ovales.
El borde de los limbos puede ser liso, ondulado o aserrado.
Al madurar emite un tallo, cilíndrico y ramificado sobre el que se inserta la inflorescencia con capítulos florales amarillos, dispuestos en racimos o corimbos.
El fruto es un aquenio que contiene una única semilla provista de un vilano plumoso.
Las variedades de lechuga más cultivadas se pueden clasificar en tres grupos botánicos:
Las lechugas tipo romanas, que son aquellas que no forman un verdadero cogollo, presentando hojas oblongas, con bordes enteros y un nervio central ancho.
Las lechugas tipo acogolladas, que se caracterizan por formar un cogollo apretado y denso semejante a la col.
Y las lechugas de hojas sueltas, que como su nombre indica presentan las hojas sueltas y dispersas.
En referencia a los requerimientos térmicos hay que decir, que en este cultivo, la diferencia de temperaturas entre el día y la noche desempeñan un papel importante.
El rango óptimo de temperatura durante el desarrollo vegetativo oscila entre los 14 ˚C y 18 ˚C durante el día y los 5 ˚C y 8 ˚C durante la noche. Durante la fase de acogollado el rango se sitúa entre los 10°C y12°C durante el día y los 3°y 5°C durante la noche.
La humedad relativa óptima oscila entre el 60 y 80%, aunque en determinados momentos agradece humedades relativas menores del 60%.
En relación a la humedad del suelo, es necesario incidir en que el sistema radical de la lechuga es muy reducido en comparación con la parte aérea, por lo que es muy sensible a la falta de humedad. Por ello, se hace necesario realizar riegos periódicos pero no abundantes para evitar así, la aparición de enfermedades fúngicas.
En cuanto a los suelos, se recomiendan suelos ligeros, arenosos-limosos, con buen drenaje y con un pH comprendido entre 6,7 y 7,4.
Con referencia a la salinidad, la lechuga es una especie relativamente sensible.

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