El 22 de junio, 12 activistas que forman parte del movimiento por los derechos de los animales fueron detenidos en diferentes lugares del estado acusados de ser los autores de la liberación de visones en 2007 en granjas de la industria peletera en Galicia.

Unidades antiterroristas de la Guardia Civil, armadas con fusiles y acompañadas por perros adiestrados en la detección de explosivos, irrumpieron a las 7h. de la mañana en casa de los activistas, requisando computadoras y otros materiales de trabajo como camisetas y chapas, y los trasladaron, esposados y en vehículos blindados, a los juzgados y cuarteles a la espera de prestar declaración.

Los activistas detenidos forman parte de asociaciones legalmente constituidas y sin ánimo de lucro como Equanimal e Igualdad Animal, entidades que habitualmente salen en las noticias de los medios de comunicación por sus investigaciones en granjas de cría de animales para consumo humano. También han tenido eco mediático sus rescates de animales de granja a cara descubierta, básicamente de animales que hubieran muerto en las granjas antes de ser desollados para obtener su carne o subproductos debido a las propias condiciones de explotación en las que se hacen nacer y crecer a estos animales que, en tanto que son considerados "productos" son a menudo abandonados a su suerte cuando enferman, porque curarlos puede ser más caro que "reponerlos".

Los animales rescatados a cara descubierta por los activistas de estas organizaciones no son reintroducidos en la naturaleza, los animales son acogidos en casas particulares que pueden ofrecer a los animales una vida libre de explotación, permitiendo que desarrollen todas sus actividades naturales en un entorno controlado y seguro.

La detención de estas personas ha sido vista por el movimiento por los derechos de los animales como una respuesta coercitiva y de escarmiento de las empresas de explotación animal por las investigaciones y la difusión de las imágenes de maltrato y tortura que sufren los animales de la industria de la carne, la piel, los huevos y la leche, desde su nacimiento hasta su muerte.

El intento de criminalización del movimiento, llamando "ecoterroristas" a los activistas, ha hecho que surjan claros paralelismos con el intento de criminalización que el emergente movimiento por los derechos de los animales está sufriendo en los EEUU con la proclamación de leyes como la AETA, Animal Enterprise Terrorism Act, que intenta evitar la interferencia de los activistas sobre las operaciones económicas de cualquier empresa de explotación animal bajo el epígrafe de "terrorismo de empresa" y que incluyen como delito la filmación de la cotidianidad de las granjas para evitar que el gran público sea conocedor de la realidad y pueda variar sus hábitos dejando de consumir productos provenientes de la explotación animal.

También hay claros paralelismos con la criminalización de activistas en Austria por su lucha contra la industria peletera, donde 10 activistas, todos ellos pertenecientes a grandes asociaciones no lucrativas y legalmente constituidas, fueron acusados de daños materiales contra la industria peletera y donde se invirtieron millones de euros en las investigaciones, lo que hizo declarar a un funcionario policial de la Oficina Criminal Federal en el diario "Osterreich": "Cuando investigamos a traficantes de droga, acusados de pornografía infantil o rusos sospechosos, cada hora extra representa un problema. Pero en este caso el dinero nunca ha sido un problema” y donde el diputado de los Verdes, Peter Pliz expuso con documentos el encuentro secreto entre los propietarios de las industrias peleteras y los mandos policiales.

La respuesta del movimiento ha sido, sin embargo, la unión de todas las personas para defender la presunción de inocencia de los activistas, ya que en ningún caso se han aportado pruebas que demuestren su participación en las liberaciones masivas de animales de granja y sólo hay la evidencia que han entrado a filmar y documentar las condiciones de explotación de los animales en las granjas peleteras para hacer difusión por todos los medios posibles y concienciar a la población que sus hábitos favorecen la continuidad de estas explotaciones.

Para los activistas, los cambios individuales a través de la información y la concienciación deben forzar un cambio ético en la sociedad que haga ver que la discriminación en base a la pertenencia a una raza, a una especie o a un sexo es igualmente injusta, y que todos los individuos poseedores de un sistema nervioso que les permite disfrutar o sufrir, que tienen intereses en ser libres y no ser maltratados o muertos para intereses de terceros, tienen unos derechos básicos que no pueden ser menospreciados por ningún motivo.

Los medios de comunicación llaman erróneamente a los activistas detenidos como "ecologistas”. Los activistas que defienden los derechos de los animales no son ecologistas, ya que los defensores de los derechos de los animales no aceptan la muerte de los individuos de la especie que sea por ningún motivo o interés humano, al contrario que algunos ecologistas que sí defienden la muerte de los individuos alóctonos, como los visones norteamericanos cuando éstos invaden el medio natural de otras especies autóctonas, obviando que es el propio negocio de la industria de explotación lo que permite estas invasiones ecológicas ya que, según datos de las propias explotaciones, dos de cada mil visones escapan cada año de estas granjas, lo que supone la fuga de más de cien mil visones en los últimos diez años hacia los bosques españoles.

El propio Ministerio de Medio Ambiente dice en un documento de 2006: "El visón americano es una especie de carnívoro originario de Norteamérica que recientemente ha sido introducida en la Península Ibérica. Las granjas peleteras donde se criaba este mustélido han sido las causantes de dicha introducción "... Y, de momento, nadie ha acusado de "ecoterrorismo" a los propietarios de estas granjas ni los ha hecho ingresar en prisión a pesar de que sí hay pruebas autoinculpatorias al aceptar que son responsables de estas fugas debido al estado de sus instalaciones.

En el borrador del Catálogo de Especies Exóticas Invasoras, que será aprobado como Real Decreto en otoño, el documento acusa al visón americano de ser "una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats y los ecosistemas”. Esta inclusión en el catálogo supone la "prohibición genérica de su posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos". Prohibición que tiene algunas excepciones, cuando se consideran recursos para la pesca, la agricultura o la alimentación, pero ninguna de ellas permitiría, sin embargo, la cría del visón en las granjas españolas, por eso se le otorga una excepción específica y expresa al Neovison vison, en la que se autoriza la cría y explotación "cuando estén debidamente justificados y con medidas precautorias suficientes" para que no se puedan introducir en el medio natural, lo que es un contrasentido, ya que con las cifras en la mano del propio Ministerio se ha demostrado del todo imposible de cumplir, bien sea por las fugas de los animales contabilizados por los propietarios de las granjas o las supuestas liberaciones por parte de activistas, por supuestos autosabotatges para cobrar seguros de la propia industria peletera, o por supuestos ataques de la competencia dentro del propio sector.

También erróneamente algunas cadenas de televisión han emitido imágenes de acciones violentas realizadas por personas sin adscripción a ningún grupo legalmente constituido y que pertenecen a EEUU o a Inglaterra en un intento de manipular la opinión pública sobre la visión del movimiento de forma tan chapucera como Telemadrid hizo poniendo imágenes de las revueltas griegas mientras hablaban de Barcelona o La Razón borrando a personas con un uso poco hábil del photoshop en las manifestaciones del 19-F que hizo que algunas personas salieran, literalmente, sin cabeza, en un intento de manipular el movimiento del 15-M y sus premisas de no violencia o la propia magnitud del movimiento.

Los activistas según diferentes medios de comunicación están acusados de cosas muy diversas, algunas incluso no estipuladas en el código penal, como "ecoterrorismo", asociación ilícita, daños económicos ... palabras que criminalizan al movimiento y ponen violencia donde realmente no hay, obviando que la violencia comprobable es la que ejercen los explotadores sobre los animales, como muy bien han documentado los activistas de las entidades que han sido injustamente acusadas, tal como explica Javier Moreno, uno de los encausados y portavoz de Igualdad Animal ya que las granjas peleteras malviven y son despellejados más de 300.000 mustélidos al año.

La repercusión mediática de los trabajos de investigación de Equanimal y Igualdad Animal no ha dejado indiferente a la industria de la explotación animal, como tampoco deja indiferente a la gente que conoce por primera vez el alcance del uso y maltrato que significa este negocio. Los activistas tienen claro cuál es el modus operandi de las entidades Equanimal y Igualdad Animal y cuál es la lectura interesada que han hecho algunos medios con las acusaciones.

Para dejar claras las palabras clave o etiquetas del movimiento de defensa de los derechos de los animales debemos usar las palabras antiespecismo y veganismo. El antiespecismo considera que la discriminación por razón de especie es igual de injusta que el racismo que discrimina por razón de raza y que el sexismo que discrimina por razón de género o sexo, y que hay que ser consciente y luchar en contra de la misma manera.

El veganismo es un estilo de vida que excluye el uso de cualquier animal o producto proveniente de la explotación animal, bien sea para comer, vestirse, trabajar, divertirse o lo que sea ya que supone la desconsideración moral de otros individuos por pertenecer a especies diferentes a la nuestra.

Los tres activistas que actualmente están ingresados en prisión son presos políticos, presos antiespecistas y veganos, prisioneros de conciencia. Personas avanzadas a su tiempo igual que lo fueron los primeros activistas por la abolición de la esclavitud humana o para la igualdad de la mujer, que son castigados por un sistema inmovilista que no quiere perder los privilegios que le da la discriminación de los que no pueden defenderse por sí mismos y necesitan de personas que difundan su realidad y que necesitan de otras personas que tomen decisiones éticas en su vida diaria para cambiar esta realidad.

Por eso el movimiento por los derechos de los animales reclama su libertad inmediata y sin cargos, y pide a toda la ciudadanía que sea consciente de que, con sus decisiones cotidianas construye un mundo lleno de explotación y muerte o un mundo más justo y libre para a todos y todas.

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