A esta rama de la Obra pertenecen los que se sienten llamados a una vida de consagración, tanto los que optan, después de un discernimiento adecuado, por la vocación sacerdotal, como aquéllos que se consagran a Dios según los tres consejos evangélicos, a semejanza de los hermanos de otras congregaciones religiosas. La vida de estos últimos se desarrolla cada día combinando, conforme a sus normas propias, la oración y el trabajo. Los seminaristas viven en la Casa de Formación de El Escorial autorizada por el Cardenal Arzobispo de Madrid, donde estudian y se forman. Acuden cada mañana a las clases que se imparten en la Facultad Teológica «San Dámaso». En los períodos vacacionales, además del descanso propio de esos tiempos, completan su formación y colaboran en los diferentes trabajos de la Asociación Pública de Fieles.
Actualmente, la Comunidad Vocacional cuenta con unos 25 miembros, de los cuales 7 son seminaristas. De los ocho sacerdotes vinculados a la Obra de El Escorial, dos de ellos son capellanes de la Asociación Pública de Fieles «Reparadores de Ntra. Sra. la Virgen de los Dolores», nombrados por el actual Cardenal de Madrid, D. Antonio María Rouco Varela. Su misión consiste en velar por la plena fidelidad de esta Institución a la Iglesia, y contribuir a que se realice el fin de la Asociación Pública de Fieles: la santificación de sus miembros y la extensión del Reino de Cristo dentro de los cauces de la Iglesia y con su aprobación.
De Prado Nuevo han surgido una veintena, al menos, de sacerdotes conocidos, que atribuyen su vocación a las gracias recibidas en este lugar de bendiciones. El número exacto no está al alcance determinarlo a día de hoy, puesto que regularmente se conocen nuevos casos de vocaciones al sacerdocio, cuyo origen se asocia a este lugar de peregrinación. Fuera de la Asociación Pública de Fieles, otros jóvenes (chicos y chicas) han encauzado su llamada a la vida sacerdotal o consagrada en diferentes diócesis e instituciones religiosas.