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En una de las paredes de la casa que tiene Larry Yaskiel (Londres, 1936) en Puerto del Carmen aparece el propio Larry en docenas de fotografías, muy moreno, con barba, siempre sonriente y, en muchas de ellas, sentado en su despacho rodeado de músicos. Todas las imágenes tienen más de 35 años. En una de las fotos le acompaña Joan Baez y su familia, en otra Jimmy Hendrix, en otra los 'Bee Gees' , o 'Led Zeppellin', 'Fleetwood Mac', el compositor Burt Bacharach, la eurovisiva Sandie Shaw, Billy Preston o Tom Jones con la Reina de Inglaterra. También tiene fotos dedicadas de Dean Martin y Diana Ross.

Saúl García
[Lunes, 22 de agosto de 2011]

Larry trabajó en la industria discográfica desde mediados de los años 50 hasta finales de los 70 y es parte de la historia del rock and roll. Uno de sus sobrinos le pidió el pasado verano en Londres que hablara con su hijo para ayudarle a aprobar la asignatura de 'Historia del rock británico'. “Lo que hice ya es una disciplina en la escuela —dice Larry, que posee una mirada de sorpresa permanente—, no sabía en aquel tiempo que iba a ser una cosa histórica”.

Los padres de Larry eran importadores de discos de rock and roll americano, de Chuck Berry o Little Richard. Así tomó contacto el joven Larry con la música y con la industria. La compañía Pye decidió abrir mercado y oficina en Alemania, creando el sello Deutsche Vogue, y enviaron a Larry, con apenas 20 años, como enlace, para vender a los grupos ingleses en la Alemania de postguerra. Eran los tiempos en que comenzaban a tocar cuatro chicos de Liverpool en el Starclub de Hamburgo, y junto a ellos, unos compañeros de instituto, The Searchers, que fueron número dos en ventas y que Larry fichó para su compañía.

A los alemanes les gustaba escuchar la música en su idioma, así que Larry tradujo algunas canciones al alemán, como 'She loves you', de 'The Beatles' cuando “aún no eran un fenómeno”. Después introdujo en Alemania y preparó las giras de un par de desconocidos virtuosos de la guitarra, como Eric Clapton o Jimmy Hendrix.

A finales de los sesenta volvió a Londres como jefe para Europa del sello americano A&M, que quería entrar en el mundo del rock británico. Firmó a Hamble Pie, con Peter Frampton, o a la Electric Light Orchestra También trabajó para Warner Bros. Eran tiempos en que el rock y su industria “hicieron su propia carretera”. No había precedentes, y Larry sostiene que las radios piratas instaladas en barcos en Inglaterra contribuyeron mucho a la popularidad del rock porque hasta entonces la BBC sólo emitía música ligera y aburrida.

Larry veía muchos conciertos y escuchaba música todo el día. Era una profesión de nervios porque había riesgo. Unos grupos tenían éxito y otros, la mayoría, eran un fracaso comercial. No fue el caso de Miguel Ríos, que en 1970 había grabado su ' Himno a la alegría'. La EMI lo rechazó pero Larry compró los derechos porque creía que era una música apta para todos los públicos. Al joven Ríos le consiguió tres apariciones en el programa 'Top of the pops', con 17 millones de oyentes, y se situó en el número tres de una lista en la que también estaban 'The Beatles', 'Pink Floyd' o Elvis Presley.

Larry tiene un gran respeto por los músicos. Dice que crean algo de la nada, y por eso hay que mimarlos, y los acompañaba a todos lados: a grabar, a los conciertos... “Tenían que saber que estábamos todo el día con ellos, tenían que estar seguros de que yo creía en ellos”.

Cuando Larry decidía fichar a un grupo, firmaban un contrato para tres LP's porque creía, y cree, que para el primer disco el artista “no tiene que pensar”, se limita a contar sus experiencias vitales; el segundo “es el primero que tiene que pensar” y ya se ve si tiene talento, y el tercero es una segunda oportunidad.

Uno de los grupos con los que empleó este método vendió 800 copias de sus dos primeros discos. El tercero, 'Crime of the century', fue disco de oro, y el grupo, 'Supertramp', se quedó toda su vida con ese sello, con el que vendieron 57 millones de discos.

Dice que fue “muy feliz” en el negocio de la música pero también escuchando música, y que ganaba dinero pero llevaba una vida muy cara y trabajaba mucho. De hecho, en 1973, estaba saturado y le obligaron a cogerse vacaciones y marcharse a un lugar apartado de la industria musical. Se fue a Jamaica y se encontró a un productor que le invitó a ir de fiesta en su barco, pero él buscaba tranquilidad, así que ese hombre le dejó su casa en el otro extremo de la Isla. Una casa apartada en un lugar tranquilo.

El primer día salió a dar un paseo y de repente, escuchó música, que procedía de una casa. Se asomó, y entre el humo “para volar sin avión” pudo distinguir a varios rastafaris tocando junto a una cara blanca. Era Keith Richards, que junto a los otros cuatro 'stones' habían alquilado cinco casas en ese mismo lugar y estaban preparando su disco 'Goates head soup '. Richards le invitó al día siguiente a su rancho de Dunn's River Falls. En otra ocasión, cuenta Larry, fue a casa de Chas Chandler, bajista de 'The Animals' y manager de Jimmy Hendrix y se encontró al genio de la guitarra haciendo punto de cruz. “La gente se piensa que era como el hombre salvaje de Borneo”.

Pero llegó el punk y Larry se cansó. Buscó un sitio que tuviera sol en enero y se vino a Lanzarote de vacaciones. Unas semanas antes le habían pagado 27.000 dólares que no esperaba por las ventas de los discos de Leo Sayer en Argentina, y paseando por la Avenida de las playas encontró un apartamento que costaba exactamente ese dinero. Lo compró y comenzó a venir en invierno hasta que su mujer Liz y él decidieron quedarse. Estuvo dos años “haciendo nada” hasta que un amigo alemán le dijo que Lancelot iba a sacar una revista en alemán y necesitaban un traductor. Aquello le pareció interesante, aunque por entonces ni siquiera hablaba “el castellano chino” que dice que habla hoy.

Después conoció a dos personas que marcaron su trayectoria en la Isla : César Manrique y Agustín Pallarés, que le prestó tres libros de historia de Lanzarote escritos en inglés. Larry ya era aficionado la Historia pero le acabó picando el gusanillo del pasado conejero y, cuando empezó con la edición del Lancelot en inglés, comenzó a reflejarlo en sus páginas para que los residentes ingleses y los turistas conozcan algo más de Lanzarote que la playa y el sol.

Hoy, tras 122 números de la revista, ha cedido todos los ejemplares al Centro de Profesores “para que el periódico llegue a la escuela y los niños puedan aprender inglés y otras cosas”, como por ejemplo, que Shakespeare hablaba en sus obras del vino malvasía. Por su interés por la Historia, también acabó encontrando a los descendientes de los lanzaroteños que fundaron San Antonio de Texas, a los que el Ayuntamiento de Tías acabó invitando para que conocieran sus orígenes.

El pasado mes de marzo, el embajador británico en España invitó a Larry y a su esposa a la recepción que dio en Madrid el Príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camilla. Larry hizo a su vez de embajador de Lanzarote y le habló a Camilla de César Manrique y le explicó que la Isla es Reserva de la Biosfera.

Ella le dijo que eso tiene un gran interés para el Príncipe Carlos, y Larry le entregó un dossier de información sobre Lanzarote al jefe de prensa por si se les ocurre venir algún día a la Isla a la que Larry vino para ejercer una profesión que nunca imaginó que haría cuando se pasaba las noches en los clubes de Londres buscando músicos que quisieran escribir la historia del rock.

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