Un domingo cualquiera, en el paseo de visita a los abuelos,... en la calle Errekagane de Getxo.
Los patos, indiferentes a las contingencias, viven su destino con sencillez, dejando pasar los días, comiendo, paseando, volando y nadando.
Patosamente, a su modo, ellos siempre esperan... y vencen. Vencen el tiempo, vencen la lluvia, vencen y venden su peculiar modo de enfrentar la existencia. Con calma, con paz, con indiferencia, con nostalgia, con paciencia.