En Jesús María, un depauperado barrio de La Habana Vieja, la vida va
aconteciendo entre apagones y edificios que milagrosamente so¬breviven
a la gravedad. Uno de ellos es Nueva Isla, un lujoso hotel construido
en el año 1926 junto al Capitolio. El abandono y el paso del tiempo lo
han convertido en un ruinoso solar. En el cuarto piso –el único
habitable hoy- viven Jorge, un funcionario del Estado retirado que ha
perdido la memoria, y Juana, una mulata de edad indefinida que hace la
calle para sobrevivir. Los días pasan sin apenas percibir un tiempo
que transcurre entre buscar el pan que comer y mirar a un mar que es
fascinación y fron¬tera a la vez.
Pero la llegada de un ciclón es anunciada y la ciudad entera se
convierte en un hormiguero. Todos se disponen a proteger sus pocas
pertenencias, buscar provisiones y mudarse a un lugar seguro. Jorge y
Juana saben que Nueva Isla puede que no sobreviva a otro ciclón más,
pero deciden continuar como si nada pasara, como si el viejo hotel y
con él la realidad que los rodea nunca fuera a ser vencida, nunca
llegara a quebrarse y desaparecer.