Más de 400 participantes se reunieron para el primer Foro Europeo sobre la Soberanía Alimentaria en Krems, Austria, 16-21 agosto de 2011.

Declaración de Nyéléni EUROPA:

POR LA SOBERANIA ALIMENTARIA EN EUROPA YA!
Nyeleni Europa 2011, Primer Foro Europeo para la Soberanía Alimentaria
Krems, 21 de agosto 2011

Europa está experimentando los primeros ajustes estructurales que los gobiernos europeos
están imponiendo a su población, y que hasta ahora solo habían sido implementados en otras
regiones del Sur, con el único interés de salvar el capitalismo y sus grandes beneficiarios (la
banca privada, los grupos inversores y las grandes corporaciones). Y todo hace pensar que en
los próximos meses estas políticas antisociales se endurecerán y extenderán. Ya tenemos aquí,
también, las primeras movilizaciones generales para advertir y denunciar los sistemas
económicos y de gobernanza que nos han conducido a este escenario. Y entre los diferentes
espacios de resistencia y transformación, se presenta de manera creativa y enérgica, la
respuesta de los movimientos sociales europeos preocupados por un modelo de agricultura
global que es reflejo exacto del modelo capitalista que la dirige.
El sistema alimentario se está reduciendo a pasos agigantados a un modelo de agricultura
industrializada controlado por unas pocas empresas transnacionales de la alimentación más un
pequeño grupo de grandes superficies de distribución. Un modelo diseñado para obtener
beneficios, y completamente opuesto a su obligación: en lugar de centrarse en la producción
de alimentos sanos, justos y buenos para los pueblos, se dedica a los monocultivos de
agrocombustibles, piensos para animales o plantaciones industriales. Así tenemos que ha
provocado por un lado, una masiva desaparición de fincas agrarias y de las personas que con
ellas tenían su medio de vida. Y por otro, la promoción de una dieta alimentaria dañina para la
salud y con escasa presencia de frutas, verduras y cereales.
Este modelo industrial de producción es dependiente de energías fósiles finitas; no reconoce la
limitación de los recursos como el agua y la tierra; es responsable de drásticas pérdidas en la
biodiversidad y en la fertilidad de la tierra; contribuye al cambio climático; somete a miles de
personas a trabajos sin el reconocimiento de los derechos más elementales y conlleva un
empeoramiento en las condiciones laborales de las personas agricultoras y trabajadoras. Al
mismo tiempo, se aleja de una relación armoniosa con la naturaleza. Explotar y tratar la tierra
de esta forma es la causa fundamental de la pobreza rural en el planeta y del hambre en más
de mil millones de seres humanos (como estamos percibiendo estos días con la crisis
alimentaria en el Cuerno de África) mientras que se crea un superávit de alimentos industriales
que se acaban desperdiciando en gran cantidad o bien se exportan subvencionados a
mercados dentro y fuera de Europa destruyendo las producciones locales.
Sabemos con claridad que esta situación es el resultado de las políticas agrarias, alimentarias,
financieras, energéticas y de comercio que nuestros gobiernos estatales, la Unión Europea
(especialmente a través de la Política Agrícola Común), las instituciones financieras y las
grandes corporaciones han venido imponiendo. Como por ejemplo las políticas de
desregulación y liberalización de mercados agrarios o la especulación que se hace con estas
materias primas responsable del alza de precios de los alimentos básicos.
El cambio en la dirección de este sistema alimentario disfuncional solamente será posible a
través de una completa reorientación de las políticas y prácticas agrícolas y alimentarias. Es
vital y urgente que logremos rediseñar el sistema alimentario basado en los principios de la
Soberanía Alimentaria, particularmente en Europa.
Por ello, y como alternativa, más de 400 personas de 34 países, desde el Océano Atlántico
hasta los Urales y el Cáucaso, desde el Ártico hasta el Mediterráneo, así como representantes
internacionales provenientes de los diversos movimientos sociales y de organizaciones de la
sociedad civil, nos hemos reunido entre el 16 y el 21 de agosto en Krems, Austria para dar un
paso adelante en el desarrollo del movimiento europeo por la Soberanía Alimentaria.
Construimos sobre los cimientos de la Declaración de Nyéleni del 2007, del Foro por la
Soberanía Alimentaria, celebrado en Malí. El foro en Malí reafirmó el marco de trabajo
internacional para la Soberanía Alimentaria el derecho de los pueblos a definir
democráticamente sus propios sistemas agrícolas y alimentarios, sin poner en riesgo a las
personas o al medio ambiente.
Existen numerosas experiencias y prácticas que se están llevando a cabo aquí y ahora, en los
ámbitos locales, regionales y europeos, basadas en la Soberanía Alimentaria, y que
demuestran de que manera puedes ser aplicadas.
Compartimos valores basados en el respeto de los derechos humanos. Queremos el libre
movimiento de las personas, y no del capital y las mercancías, que contribuyen a la destrucción
de los medios de vida y fuerza a las personas a migrar. Nuestro propósito es la cooperación y la
solidaridad en contraposición a la competencia. Nos comprometemos a reclamar nuestra
democracia: todas las personas deben de tener la oportunidad de involucrarse en cualquier
tema de interés público así como en el proceso de la elaboración de las políticas, decidiendo
de manera colectiva cómo organizar nuestros sistemas alimentarios. Esto requiere la
construcción de sistemas y procesos democráticos, libres de violencia, de la influencia de las
corporaciones, y basadas en la igualdad de los derechos y en la igualdad de género, que
conducirán a la abolición del patriarcado.
Muchos de nosotros y nosotras somos jóvenes que representamos el futuro de nuestra
sociedad y de nuestras luchas. Nos aseguraremos que nuestra energía y creatividad refuerce
nuestro movimiento a través de la participación en la producción de alimentos y el poder
integrarnos en las estructuras y los espacios de decisión.
Estamos convencidos de que la Soberanía Alimentaria no solamente es un primer paso hacia
un cambio en nuestros sistemas agrícolas y alimentarios, sino que también es un paso hacia un
cambio más amplio dentro de nuestras sociedades. Estamos comprometidos a:
Cambiar la manera en que se producen y consumen los alimentos
Estamos trabajando por unos sistemas resilientes de producción alimentaria que proporcionen
alimentos seguros y saludables para todas las personas en Europa, a la vez que mantengan la
biodiversidad y los recursos naturales y aseguren el bienestar de los animales. Esto requiere
modelos ecológicos de producción y pesca, y que haya una gran cantidad de campesinos y
campesinas, personas que cultivan huertos urbanos y pescadores y pescadoras artesanales
que produzcan alimentos locales como base del sistema alimentario. Luchamos contra el uso
de transgénicos y cultivamos y recuperamos variedades no modificadas genéticamente de
semillas y de razas ganaderas. Promovemos formas sostenibles y diversas de culturas
alimentarias, en particular el consumo de alimentos locales, de alta calidad y de temporada, y
no los productos de la gran industria. Esto incluye un menor consumo de carne y productos
animales, que solamente deberán ser producidos localmente sin la utilización de piensos
transgénicos. Nos comprometemos en recuperar y promover las habilidades culinarias y el
conocimiento sobre el procesamiento de alimentos a través de la formación y el intercambio
de conocimientos.
Cambiar las maneras en que se distribuyen los alimentos
Trabajamos por la descentralización en las cadenas alimentarias, promoviendo mercados
locales diversificados basados en la solidaridad y en precios justos, y en acortar los canales de
distribución, intensificando las relaciones entre personas productoras y consumidoras, en
redes locales alimentarias para enfrentar la expansión y el poder de las grandes superficies de
distribución. Queremos posibilitar que la gente pueda construir sus propios sistemas de
distribución de alimentos y permitir a campesinos y campesinas producir y procesar alimentos
para sus propias comunidades. Para esto se requieren normas sanitarias e infraestructuras
locales alimentarias que apoyen a los pequeños productores, hombres y mujeres. También
trabajamos para asegurar que los alimentos que produzcamos lleguen al conjunto de la
sociedad, incluyendo a las personas con pocos o ningún ingreso.
Poner en valor y mejorar las condiciones sociales y el trabajo en el sistema agrario
alimentario
Luchamos contra la explotación y la degradación de las condiciones sociales y laborales y por
los derechos de todas las mujeres y hombres que proporcionan alimentos, así como los
trabajadores y trabajadoras migrantes y temporales, y aquellas personas que trabajan en el
procesado, la distribución y la venta. Trabajamos por políticas públicas que respeten los
derechos sociales y establezcan altos estándares que condicionen la implementación de los
fondos públicos. Esto significa la inclusión de ingresos dignos que permitan un sustento.
Queremos construir alianzas más amplias entre las personas que trabajan dentro del sistema
alimentario.
Reclamar el derecho a nuestros bienes comunes
Nos oponemos y luchamos contra la mercantilización y las patentes de nuestros bienes
comunes, como la tierra, las semillas tradicionales y reproducibles de campesinos y
campesinas, las razas de ganado y bancos pesqueros; los arboles y los bosques; el agua, el aire
y el conocimiento. El acceso a estos bienes no debe de estar determinado por los mercados o
por el capital. A la hora de utilizar estos recursos comunes debemos garantizar el respeto de
los derechos humanos, el equilibrio de género, el beneficio del conjunto de la sociedad y el
respeto de los derechos de la madre tierra. Nuestros bienes comunes deben ser manejados a
través de la gestión colectiva, democrática y del control comunitario.
Cambiar las políticas públicas de gobernanza de nuestro sistema agrario y alimentario
Luchamos para cambiar las políticas púbicas que gobiernan nuestro sistema alimentario a nivel
local, nacional, europeo y global y para deslegitimizar el poder corporativo. Las políticas
públicas deben ser coherentes, complementarias y deben promover sistemas alimentarios y
culturas alimentarias basadas en la materialización del derecho a la alimentación; deben
erradicar el hambre y la pobreza; asegurar la realización de las necesidades básicas de los seres
humanos; y contribuir a la Justicia Climática, en Europa y a nivel global. Necesitamos marcos
legales que garanticen precios justos y estables para las personas productoras de alimentos,
que promuevan prácticas agroecológicas, que internalicen los costes externos en los precios y
que implementen la reforma agraria. Estas políticas deben tener como resultado un
incremento del número de campesinos y campesinas en Europa. Las políticas públicas deben
ser diseñadas con la ayuda de la investigación financiada públicamente que responda a las
demandas sociales para alcanzar los objetivos ya mencionados. Deben asegurar que se prohíba
la especulación alimentaria y que no se pongan en riesgo los sistemas y culturas alimentarias
locales y regionales, a través del dumping o el acaparamiento de tierras en Europa,
particularmente en Europa del Este y en el Sur Global. Trabajamos por nuevas políticas
agrícolas, alimentarias, energéticas, de semillas y comerciales por la Soberanía Alimentaria en
Europa que tengan eco a nivel internacional. De manera particular, estas deben incluir: una
Política Agrícola y Alimentaria diferente, la eliminación de la Directiva Europea sobre los
agrocombustibles y una gobernanza global del comercio agrícola internacional localizada en la
FAO y no en la OMC.
¡Hacemos un llamamiento a la población y a los movimientos sociales en Europa para que
nos comprometamos juntos en nuestras luchas para tomar el control de nuestros sistemas
alimentarios y para construir el Movimiento por la Soberanía Alimentaria en Europa YA

Loading more stuff…

Hmm…it looks like things are taking a while to load. Try again?

Loading videos…