10 de marzo de 2012, Zócalo Capitalino
Son las 11 de la mañana y ya se reúnen algunas personas alrededor de una extraña cabeza de dragón; no es un dragón tradicional de buenos augurios ni de bendiciones, todo lo contrario: de las fauces con colmillos blancos asoma la punta de un cañón que revela sus siniestras intenciones…

11:30am
Varios voluntarios entusiasmados comienzan a colocarse debajo de la tela de 9 metros que formará el cuerpo del dragón; uno más sostiene la cabeza y empieza a moverse con ella, como adivinando la mejor manera en la que una bestia así acecharía a su presa. A unos metros, un grupo integrado principalmente por mujeres comienza a colocarse telas color marrón: representarán a las monjas y monjes que en el último año han dado su vida clamando hasta el último aliento por justicia y respeto a los derechos humanos en su patria invadida.

Se acercan más amigas y amigos: ya llevan en sus manos una manta con alguna frase del Dalai Lama o de Gandhi, otros portan la bandera tibetana, y unos más sostienen en alto banderolas y carteles enviando un claro mensaje a las autoridades del gobierno chino.

Cerca de la avenida, cuatro mujeres vestidas con chubas tradicionales tibetanas levantan en alto pendones de casi dos metros de altura con mensajes sobre China y sus atrocidades en el Tíbet.

Todos están listos: monjes, dragón, tambores, mensajes y decenas de personas que han venido de manera voluntaria a unir su voz con las más de 70 ciudades en el mundo que el día de hoy se hermanan en favor del pueblo tibetano.

12:05am
Al redoblar los tambores inicia la marcha: los autos se detienen para dar paso a tan inusual escena. Ya en Avenida Madero, la extraña procesión causa un impacto impensable en pleno Centro Histórico de la Ciudad: silencio absoluto. El sonido de los tambores, personas en hábitos color marrón y la extraordinaria bestia de más de nueve metros que volteaba a ver a los transeúntes, hicieron que por unos instantes –instantes que en momentos se hicieron minutos- toda la gente que caminaba en sentido contrario abriera paso y se detuviera en silencio a observar la marcha. No hubo un solo grito, ni una sola consigna, sólo el eco de los tambores rebotaba en las paredes de los edificios. De pronto, el redoble del tambor hace un cambio y toda la procesión se detiene: tres sonidos de disparo hacen caer a las monjas que van al frente. La gente observa en silencio a estas mujeres que yacen en el suelo al mismo tiempo que escuchan con atención datos duros que salen de un megáfono.

El tambor vuelve a sonar y el contingente reanuda la marcha.

Periodistas y fotógrafos de varios medios acompañaron a la marcha hasta el final: todos buscaban el mejor ángulo, la mejor foto, el mensaje más claro. El Palacio de Bellas Artes sirvió de escenario perfecto para el gran giro del dragón: caminando lentamente en círculo acechó a los monjes en silencio. El tambor vuelve a sonar y de nuevo tres disparos hacen caer al grupo de mujeres sobre el mármol blanco.

12:50am
El contingente llega frente a la explanada de Relaciones Exteriores; una manta de 15 metros marca el punto final de la marcha.

Se ha colocado una mesa en la que se invita a la gente que pasa a hacer una “galleta de la suerte” de papel para enviarle un mensaje tanto a las autoridades de la cancillería mexicana como a las autoridades de la embajada china. Niños, mujeres, adolescentes y hombres de todas las edades elaboraron más de 200 galletas que se entregarán a sus destinatarios finales el próximo 14 de marzo.

Frente a la manta, los monjes se sientan en postura de meditación y por primera vez en toda la marcha lo ven a los ojos, lo enfrentan en silencio. El dragón muestra ansiedad y confusión. Al grito de “Justicia”, “Paz”, y “Libertad”, el dragón poco a poco se hace más pequeño hasta quedar rendido frente a los pies de sus presas… Una monja se pone de pie, y en acto solemne de compasión y amor, le coloca una bandera tibetana y una rosa en el cañón que surge del hocico del animal.

La bestia, al fin ha sido domada…

1:05pm
Una vez terminado el performance y la marcha, el activista, periodista e intelectual Virgilio Caballero dirige un claro y profundo mensaje a la concurrencia, haciendo un recuento de la brutal realidad que ha imperado en el Tíbet desde el 2008. Nos recuerda los intereses geográficos y de capitalismo rapaz del gobierno chino, disfrazados de comunismo en beneficio del pueblo. Nos invita a no callar la voz ante el genocidio más largo de la historia moderna y a no tenerle miedo a “ese gigante sin escrúpulos” que ha comprado y amedrentado a todo el mundo, incluido nuestro país.

Con voz clara y contundente nos pide solidarizarnos con esta causa que, el día de hoy, ha hermanado a decenas de miles de personas en todo el mundo para hacer escuchar la voz de un pueblo que tiene como último recurso el apoyo de la comunidad internacional.

Pensando en Tíbet
tibetmx.org/

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