Music & Painting by Logarritmo

JORNADA MCXVII

La montaña ululante

Llegados a la falda de la montaña divisamos un cenobio donde fuimos recibidos por frailes que aunque de continente grave no mostraban altivez, si irradiaban tal vez, una extraña tristeza y quienes nos invitaron a compartir viandas y techumbre.

Ya no éramos los turbulentos aventureros del comienzo del viaje, sino viajeros que no preguntaban sobre la forma de culto que allí se celebraba. Eso sí, echábamos a faltar algún ídolo entre las desnudas paredes.

En lo profundo de la noche fuimos despertados por un temblor de tierra y un sollozo prolongado y gigante. Los monjes nos tranquilizaron declarando que aquellos temblores eran frecuentes y que el gemido no era más que el ulular del viento entre las peñas.

Al llegar la mañana trabé charla con el fraile que me pareció más abierto. Pero opté, ante sus lacónicas respuestas, por retirarme, mas en ese instante me miró como si yo fuera el portador de alguna solución y ,arrastrándome casi ,me llevó al interior del cenobio ,donde en el sancta sanctorum, me introdujo en una celda en la que apenas cabía un hombre en pie.

Encerrado allí, confuso, sentí cierta inquietud cuando recordé haber oído que en los confines de la tierra existía un monte extraño y viviente. Fue en el momento en el que claramente oí la voz de la montaña:

-¡ Por piedad matadme ! ¡ Acabad conmigo por compasión !

Impotente ante la desmesurada petición urgí a mis compañeros para que prosiguiéramos nuestro viaje. Y así abandonamos aquel cenobio, yo a retaguardia de la hueste disimulando el llanto y sin mirar hacia atrás.

O lo soñé o me fue narrado.

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