Soñé con un economista allanador, un hombre cuyo blog me ponía enfermo. ¿O soñó él conmigo? ¿Qué opina mi mujer? En fin, yo pensaba que el sueño era un santuario inviolable, pero se conoce que para Krugman no: el Nobel te da un poco eso, derecho de pernada sobre el inconsciente del personal. Pernada a cambio de euros.

Gracias a Carlos Vermut por poner los planos bonitos y el dormitorio.

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