Siderúrgica de ThyssenKrupp y Vale señalada por sus impactos sanitarios cerca de Río de Janeiro.

Alergias, problemas respiratorios, episodios de sangrados nasales, aparición de plagas, y fuertes dificultades para la actividad pesquera, son sólo parte de la realidad que enfrenta diariamente la población brasileña de Santa Cruz, localidad situada al oeste de Rio de Janeiro.

Los habitantes locales no tienen dudas y explican que la operativa en la zona de una planta siderúrgica perteneciente a la compañía alemana ThyssenKrupp y a la brasileña Vale está causando estragos. La fábrica está en funciones hace dos años, aunque no tiene la licencia definitiva para su trabajo.

Este viernes, al tiempo que empezaban las actividades de la Cumbre de los Pueblos en Rio de Janeiro, paralela a la cumbre de Naciones Unidas de Desarrollo Sustentable en la misma ciudad, Radio Mundo Real participó de un “Toxic Tour” por la zona afectada por la industria siderúrgica, en plena Bahía de Sepetiba. La gira, que llevó el nombre de Rio+Tóxico, fue organizada por varios movimientos y organizaciones sociales principalmente de Brasil. Algunos de ellos fueron Jubileo Sur, la Red Brasileña de Justicia Ambiental y Amigos de la Tierra de ese país.

Desde mediados de 2010 ThyssenKrupp Compañía Siderúrgica del Atlántico (TKCSA) realiza su producción de acero en la zona de la Bahía de Sepetiba. La empresa espera alcanzar los cinco millones de toneladas anuales cuando funcione al máximo de su capacidad, según dice en su página web. Los pobladores de Santa Cruz denuncian y muestran que la fábrica desprende regularmente al aire partículas de acero, fácilmente detectables también en la tierra. Sumado a las emisiones de gases de efecto invernadero, la empresa está contaminando gravemente el medio ambiente y afectando la salud humana. Las enfermedades no se hicieron esperar.

Luego del comienzo del trabajo de TKCSA, Rosimeri Almeida Lopes, pobladora de Santa Cruz, empezó a sufrir hinchazones en la cara y la cabeza. También se desmayaba. Un médico le confirmó que estaba haciendo una reacción alérgica vinculada con el “polvo de acero” que estaba respirando, y le dio un pase al alergista. Pero hasta el día de hoy Almeida no encuentra quien la atienda.

En diálogo con Radio Mundo Real, la pobladora local denunció que los médicos de la zona son amenazados por TKCSA y sienten miedo. Relató que el profesional que le diagnosticó su cuadro alérgico debió mudarse, por temor a las represalias. Almeida, con lágrimas en los ojos, explicó que no tiene posibilidades económicas de pagarse un alergista en otra región y dijo que hoy en día no tiene atención médica. Reclamó apoyo a las autoridades y aseguró que representa a muchas personas enfermas de la zona por causa de la operativa de la industria siderúrgica.

En tanto, Yaci do Nascimento, pescador local, contó a Radio Mundo Real sobre las dificultades para poder pescar en la zona, actividad económica fundamental para miles de familias. Los dragados regulares removieron la contaminación de las aguas de la bahía. Además, hay un área de exclusión de pesca enorme y un área de protección portuaria. Para poder pescar hay que navegar varias horas. Y muchas veces los peces capturados están contaminados.

Do Nascimento, que integra la Articulación de Población Afectada por la Compañía Siderúrgica del Atlántico, contó que miles de pescadores fueron afectados y que hay reclamos de indemnización por los impactos sobre su actividad.

Por su parte, Ivo Siqueira Soares, también pescador, dijo a Radio Mundo Real que la Marina brasileña y la Policía Federal velan para que los pescadores no sobrepasen las áreas de exclusión, como si fueran empleados de TKCSA. Pero aseguró que ese comportamiento no le sorprende, porque la empresa siderúrgica otorga fondos millonarios a diversas instancias de gobierno.

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