Uno de esos lugares del mundo que un sumarinista no puede dejar de visitar, antes de colgar las aletas, en el supuesto de que un submarinista que se pecie cuelgue las aletas alguna vez. Se trata de Revillagigedo, un lugar fascinante para encontrarse con los grandes pelágicos y bailar hasta reventar, con las grandes mantas diablo

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