El 2011 no fue un buen año para mi a nivel personal, realmente fue un año de mierda. Tras un extraño verano con la mente a la deriva, en septiembre decidí focalizar mi energía en una técnica audiovisual que comenzaba a ver en algunos videos por la web, llamada Time Lapse.

Miré unas tutoriales, me compré el material necesario, me subí en mi Volkswagen Polo (ese coche es un maldito héroe) y viajé durante 15 horas y 1500 kilómetros hasta los Alpes Suizos. Os podéis imaginar que en 15 horas de solitaria carretera tienes tiempo de cantar, reír, gritar, llorar, pensar y en definitiva ordenar un poco la cabeza. Llegué a un pequeño y precioso pueblo colgado de un acantilado llamado Wengen.

Pasé cuatro días y cuatro noches timelapseando montañas, valles, bosques, lagos, cielos estrellados y glaciares. Y fue, robando algunos minutos a esa naturaleza milenaria, a los glaciares que esculpen los valles desde hace cientos de años y a los árboles que han formado bosques durante siglos, cuando comprendí que yo, que llevaba apenas 30 años por aquí no tenía mucho derecho a estar enfadado con el mundo, era un pequeño ser con una cámara de fotos ante colosos naturales que habían sobrevivido durante milenios y que formaban los paisajes más bonitos y espectaculares que había visto jamás. Así que solo podía sentir gratitud y felicidad de tenerlos ahí, imperturbables para fotografiarlos y mostrarlos después a quien los quisiera ver.

Al quinto día me puse al volante de nuevo para recorrer las mismas 15 horas de carretera, esta vez de vuelta a casa. Solo que ahora traía en la mochila un disco duro con miles de fotografías de los Alpes y en la cabeza, la idea de montar un proyecto con el que pudiese ganarme la vida haciendo estos Time Lapses por todo el mundo. 12 meses después, había pasado con mi cámara por cuatro continentes, un puñado de países y mi admiración por este planeta, su gente y su naturaleza había crecido exponencialmente.

Desde entonces tengo un pacto silencioso con los Alpes, me une a ellos una relación especial e inexplicable, imperturbable y secreta que hace que cada año, aunque solo sean unos pocos días, vuelva puntual a visitarlos... y a timelapsearlos.

Música: Waking Up, perteneciente al disco Oblivion (OMPS) de M83, Lo puedes comprar aquí: itunes.apple.com/es/album/oblivion-original-motion-picture/id617132285

Loading more stuff…

Hmm…it looks like things are taking a while to load. Try again?

Loading videos…