Es una obra musical concebida como música programática o descriptiva, más concretamente pretende que caminemos sensorialmente a través del municipio murciano de Abanilla, localidad natal del compositor. Otros artistas, entre ellos literatos como Vicente Medina o Miguel Hernández, pasearon sus ideas por la tierra abanillera, también conocida como la Palestina murciana, ya que junto a sus ramblas, y aprovechando la escasa humedad de sus suelos, crecen palmeras, modelando pequeños oasis. Uno de los parajes más característicos de Abanilla es el Batalax, nexo entre urbanización y huerta, lugar ideal para pasear al caer la tarde, disfrutar de una grata conversación y admirar a lo lejos un paisaje teñido por la tonalidad ámbar característica de los badlands semidesérticos, únicamente maquillada con gradaciones de verde que proporcionan las palmeras y las perennes hojas de olivos y limoneros. En términos musicales, el paso de la marcha es generado por un compás binario cuya subdivisión ternaria confiere a los fraseos temáticos una movilidad cercana a la danza, alternando momentos de pausa y contemplación con otros de agitación y celeridad. El contraste armónico será el encargado de aportar el color a este lienzo vivo, en ocasiones luminoso y en otras oscuro, como si uno de los escasos nubarrones que sobrevuelan la primavera murciana posara sobre nosotros.

Loading more stuff…

Hmm…it looks like things are taking a while to load. Try again?

Loading videos…