GRIPE PORCINA: La influenza porcina, conocida entre los productores como gripe porcina, es una enfermedad respiratoria de los cerdos causada por los virus de la influenza tipo A que afecta en forma severa a la economía de la industria porcina de los Estados Unidos. Es común que ocurran brotes de influenza en los cerdos, en especial durante los meses de invierno.

La influenza porcina puede provocar tasas elevadas de enfermedad en las granjas de producción porcina. Hay afecciones que limitan el comercio y su incidencia en términos económicos es variable. Los problemas sanitarios generados por la gripe porcina afectan a los diferentes eslabones de la cadena de valor. El número de subtipos y cepas de virus de la influenza que circulan en las granjas de cerdos constituyen un problema para los programas de vacunación ocasionando importantes pérdidas económicas.

Para brindar información sobre las características de esta afección respiratoria, el especialista mexicano Francisco de Grau está junto a referentes del INTA en “Saber Rural”. Los animales afectados con gripe porcina presentan un cuadro respiratorio caracterizado por tos, estornudos, temperatura basal elevada, descargas nasales, frecuencia de respiración elevada además de respiración bucal y apetito reducido.

Los cerdos con continuas infecciones de gripe porcina y los que son vacunados contra esta afección pueden presentar enfermedades esporádicamente o pueden manifestar solamente síntomas leves, o no presentar síntomas de la infección. Los virus de la influenza porcina se transmiten principalmente mediante el contacto cercano entre cerdos y posiblemente mediante objetos contaminados que se comparten entre los cerdos infectados y sanos. Las pérdidas económicas son la principal consecuencia de la falta de controles de afecciones y enfermedades.

INCIDENCIA DEL AGUA EN LA PRODUCCIÓN: En porcicultura intensiva el éxito de los tratamientos terapéuticos está ligado a la rapidez, intensidad y a la continuidad de su aplicación. El agua de bebida como vector terapéutico, suele ser más efectiva que los tratamientos realizados a través del alimento, debido a la rapidez de acción que proporciona. Sin embargo, para la efectividad del tratamiento la calidad del agua que se utiliza es un factor determinante.

El agua de consumo animal, habitualmente es extraída de las capas subterráneas, o de ríos, arroyos y lagunas, por lo que los estudios microbiológicos y físicos químicos son una herramienta de control de su calidad cuando va a ser utilizada para la bebida de los animales.

Dado que puede ser un agente transmisor de enfermedades y su manejo inadecuado en el interior de la granja es un factor de riesgo, para brindar pautas sobre su incidencia en la producción referentes del CEVA Santé Animale de Francia están en “Saber Rural” aportando información.

Las características físicas, químicas y microbiológicas determinan la calidad del agua, y la calidad del recurso influye de manera directa sobre los sistemas productivos. Sus propiedades químicas, minerales y sales pueden actuar de modo positivo o negativo y tornar ineficientes los tratamientos veterinarios que utilizan el agua de bebida como medio para suministrar los medicamentos.

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