Algunas personas se burlaron de Jesús cuando estaba en la cruz, diciendo: El Hijo de Dios debería poder salvarse a sí mismo. Esos hombres y mujeres pensaron que la muerte de Cristo era una evidencia de debilidad. Sin embargo, fue todo lo contrario. El poder del Señor era tan grande, que Jesús murió con todo el pecado del mundo sobre sus hombros, y resucitó tres días después. Además, cualquiera que crea en Él no tiene que pagar su pena de muerte, porque el inmenso poder de Dios hace libre a los cautivos. Las fuerzas humanas son insuficientes para hacernos libres del pecado. La verdad es que todos necesitamos un Salvador. Jesucristo se humilló a sí mismo para morir en nuestro lugar, lo cual no fue una demostración de debilidad. Por el contrario, llevó a cabo el sacrificio más grande que podía, y lo hizo por tI y por mí. Si estás interesado en el material del Dr. Armando Alducin, puedes escribir a pedidos@vnpem.org.mx

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