El número siete, de acuerdo al significado de los números en la Biblia, nos habla de perfección. En el sentido espiritual su significado va más allá de una plenitud aritmética, para develar conclusión, una plenitud divina profética. Por lo cual, el catorce cuya suma es dos veces siete, nos revela este mismo simbolismo pero en doble porción. Hecho así, el 14 no es solo doble perfección, sino que siempre es doble.

El 14 es un numeral que marca, señala, anuncia, enfatiza y demarca las intenciones y propósitos santos de Dios. Si vemos la vida de Jacob en la casa de Labán, notaremos que los catorce años que trabajó por sus dos hijas (Raquel & Lea), constituyeron una doble medida de perfección. Dios lo llevó donde Labán para “tratarlo” (Génesis 31:41), y en su soberanía, ese doble trabajo, ese doble servicio, esa doble fatiga y esa doble dote, lo usó para perfeccionar a Jacob. De la misma manera, vemos que Salomón extendió la fiesta de dedicación del templo siete días más, o sea, catorce, a una doble celebración. Por tanto, el 14 está marcando, señalando, connotando, enfatizando y revelando un tiempo y un acontecimiento.

En la genealogía de Jesús se divide cada generación en tres grupos de 14 generaciones, aunque hace silencio en la causa por la cual lo expresó así (Mateo 1:1-17). Por lo cual, si algo revela este pasaje es que los acontecimientos ocurridos cada catorce generaciones marcan y demarcan los tiempos relevantes en el plan eterno de Dios. Si desde el tiempo de Abraham hasta Cristo pasaron 42 generaciones, (6X7), y 6 es número de hombre y Jesús es el Hijo del hombre; y el 7 perfección, y representa a Jesús como el Hijo de Dios, entendemos entonces que Dios perfeccionó al hombre en Cristo Jesús. En Cristo comienza el tiempo cuando Dios hace al hombre perfecto. ¡Cristo es el 42!

A la luz de esta interpretación profética, podemos intuir la posibilidad que desde el nacimiento de Jesús hasta su venida habrá 14 generaciones. Por lo cual, si sumamos 14 generaciones a las 42 semanas de Abraham hasta Jesús, serían 56, lo cual representaría 8 generaciones multiplicadas por 7. Y si el 8 es el número que anuncia reinicio y 7 perfección, podemos decir entonces que la venida de nuestro Señor Jesucristo es el reinicio de la perfección eterna en Jesús.

En la aplicación profética de este mensaje, el año 2014 revela la doble medida de la perfección y también en todas las cosas. Mas, hay tres cosas el Espíritu de la profecía enfatiza y anuncia que serán realizas en este año 2014: 1. Lo que es en parte, se acabará, y nos pasará de lo que es “en parte” a lo perfecto; 2. Dios hará conocer la demarcación de los cronos (gr. Kronos) y los tiempos (gr. Kairos) de Dios. La iglesia sabrá lo que ocurrirá; conoceremos el “cuándo” (kronos) y el “qué” (kairos) de las cosas demarcadas que Dios ha tenido guardadas, pero que ahora nos serán reveladas en el tiempo de madurez. 3. En la doble medida, Dios hará cumplir la Palabra de Apocalipsis 22:10-11, y derrama sobre la iglesia una doble porción de santificación, y doble porción de purificación.

Iglesia de Cristo entramos en un tiempo en el que necesariamente el fruto del Espíritu superará al don, porque los dones del Espíritu son un medio, pero el fruto del Espíritu es el fin. Tomemos el camino más excelente, la senda donde se termina lo que es en parte, lo que es de niño, para que se establezca lo que es perfecto, lo que permanece, y eso es el amor. Y la iglesia que está en armonía con la doble medida, y el reinicio de la perfección eterna, dirá: ¡Sí, ven, Señor Jesús!

2014 - Año de demarcación y doble medida.
Diciembre 31, 2013

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