Rincones de España con encanto

El coche de caballos, compañero inseparable del hombre desde el siglo XIV antes de Cristo, pasó a ser una reliquia del pasado cuando aparecieron los vehículos a motor. Pese a ello, las calles del Real de la Feria de Sevilla se resisten a que el progreso cambie su fisonomía. Así, si en los primeros años los tratantes de ganado se trasladaban a Sevilla en sus calesas y jardineras para negociar la compra y venta de las cabezas de ganado, hoy la Feria es un espacio donde se dan cita, año tras año, los carruajes más bellos de España, los mejores cocheros y los más espléndidos caballos. Tampoco se entiende la Feria sin los caballistas ataviados con traje corto y sombrero de ala ancha. Es el paseo de caballos.
Desde el nacimiento de la Feria, la exhibición de los distintos tipos de enganches por las calles del Real ha sido constante. En los primeros años era evidente la distinción social entre los carruajes. Mientras la alta burguesía acostumbraba a enganchar a la inglesa y se hacía acompañar por cocheros profesionales y lacayos, los tratantes de ganado y las clases más populares utilizaban el enganche típicamente andaluz a la calesera, que es una guarnición más rústica y más relacionada con los trabajos de campo. Además, la aristocracia enganchaba sus carruajes a caballos, mientras que las clases más populares lo hacían a mulos.Hoy día está más extendido el uso del enganche y se pueden ver tanto coches enganchados a mulos como a caballos y tantas guarniciones inglesas como a la calesera o a la húngara. En la década de los 70, por razones sociales y económicas, el uso del coche de caballos desciende notablemente, hasta el punto que en el año 78 sólo tres grandes carruajes rodaron por el Real. Esto se unió también a la desaparición casi total de los artesanos vinculados al sector: guarnicioneros, herradores, carroceros, carpinteros, etc.

Un grupo de sevillanos aficionados al arte del enganche ponen en marcha en 1983 el Club de Enganches de Andalucía. Este grupo de amigos, entre los que se encontraban Antonio Sánchez Bedoya, Luis Millán y Luis Rivero Merry, consiguieron arrancar del recuerdo la afición a este arte y recuperar cientos de coches de gran valor patrimonial en toda Andalucía. En la actualidad existen en la provincia de Sevilla más de quinientos coches, de los que la mitad son de primerísima categoría y, muchos de ellos, reductos de los mejores tiempos de la aristocracia y la burguesía andaluza. Algunos de estos enganches se pueden ver en la Exhibición de Enganches que, desde la Feria de 1984, tiene lugar en la Real Maestranza, la plaza de toros de Sevilla.

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