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Instituto Nacional y Popular
Joined June 2009
PENSAR UN PROYECTO DE PAIS
En la Argentina se han sucedido diversas crisis que lograron poner en jaque a todas las instituciones y estructuras de la sociedad. Están cuestionadas las instituciones políticas (todavía se mira con desconfianza a la política), las organizaciones de los trabajadores, religiosas, la actividad profesional y comercial; incluso hasta la familia ha sufrido un perjuicio. Y es lo natural porque el rumbo de la Argentina no era el correcto: no puede ser bueno el rumbo de un país que no cuida a las personas, a sus niños, a sus abuelos y donde ni siquiera se valora a los que están en capacidad laboral.
Problemas con la alimentación en una tierra que produce alimentos para 300 millones de habitantes, 50% de los argentinos bajo el nivel de pobreza, precarización de la educación, la salud, la justicia, el empleo con un alto índice de desocupados y la corrupción atravesando la sociedad. Podríamos continuar con una lista casi interminable de lo que no funciona o funciona mal en Argentina y esa es la causa de las crisis sucesivas. En las crisis se cuestiona todo. Pero también las crisis son una oportunidad para cambiar. Nos dan una oportunidad para volver sobre nuestros pasos y ver los cimientos, los fundamentos, los principios y valores sobre los que hay que construir un nuevo país. Hoy es evidente que todos los argentinos tenemos reclamos pendientes de una solución. Pero es difícil encontrar una solución a los problemas si seguimos actuando de la misma manera, como diría Einstein “… es tonto pensar que las cosas van a cambiar si seguimos haciendo lo mismo”.
En ámbitos más íntimos, como una familia, cuando hay problemas nos juntamos, conversamos, ponemos en claro la situación y aportamos entre todos los miembros para lograr una salida, un camino. Y en un país, en una nación, no es o no debería ser diferente a una familia. El concepto de nación describe a una agrupación mayor de personas que se constituye a partir de sus costumbres y tradiciones. Es una sociedad consciente de ello, que se basa en lazos primordiales y sólo existe porque sus miembros se confiesan parte de ella. Y si una nación esta sostenida básicamente por lazos primordiales: ¿Podemos los argentinos dialogar como una gran familia y buscar una salida para todos? Es posible si logramos construir un ámbito en el que todos podamos opinar sobre los problemas que tenemos como sociedad y que nos afectan en la vida diaria. El 25 de mayo de 2006, el entonces Presidente Néstor Kirchner planteó una amplia convocatoria a todos los argentinos para que sumemos nuestras opiniones y propuestas a un proyecto de país amplio, inclusivo y plural. Planteó claramente que es a través de las ideas es posible y es responsabilidad de los dirigentes crear la oportunidad, el espacio, para que podamos ser parte del camino común, del proyecto de país. Porque un proyecto de país no puede ser cualquiera, tiene que ver fundamentalmente con nuestro modo de ser, con nuestra cultura, con los valores y fundamentos que cada argentino considera importantes. Y esta parte del cambio que pretendemos es quizás la más importante, porque tiene que ver con lo que somos como personas. Si tenemos en cuenta al prójimo o nos interesa solo lo individual. Si pensamos que es importante la justicia para todos. Si creemos que vale el esfuerzo y la educación o solo la viveza y la especulación. Si pensamos que el trabajo debe dignificarnos o ser un medio de explotación. En definitiva, si pensamos que ser humano, ser persona, significa algo o solamente son enunciados.
¿Argentina es igual desde diciembre del 2001? Para responder a este interrogante es necesario pensar en el futuro, en nuestro futuro común como argentinos. Situando a la Argentina en un análisis global actual podemos concluir que una tendencia importante desde la visión de la planificación estratégica, destaca que las mejores oportunidades de negocios globales que potencian las inversiones siguen estando en los países “emergentes” cuyos mercados concentran el 80% del potencial de crecimiento. Esto si se dan algunas condiciones: consolidar sus mercados domésticos; extenderse a los países circundantes, o bien redefinir una base y salir desde allí al mundo con apuestas sustentables. Por esto, a pesar de la dificultad de predecirlo, el futuro no puede ser ignorado por los dirigentes. Pensar en un proyecto de país estratégico basado en escenarios futuros múltiples, contribuye a despejar la incertidumbre. Promueve la discusión de posibilidades y aunque se tenga en cuenta lo más probable, alienta a generar alternativas sustentables ante cambios no previstos.
Pensar en el futuro, en esencia, es trazar caminos para estructurar el presente y reconocer con más claridad lo que esta ocurriendo para identificar las primeras señales de cambio que podrían hacer impacto en la política. Pensamos en crear un espacio donde sea posible vincular la planificación de escenarios con acciones concretas. Con las herramientas de la inteligencia política podemos convocar a la militancia tras una visión de futuro y encarar la implementación y desarrollo de una estrategia eficaz. En esencia toda visión de futuro (plan – proyecto) supone un futuro que lo consolida y esa visión de futuro, sin garantías de concretarse, domina todas las decisiones. Entonces, a primera vista, no es tan complejo. Deberíamos imaginar que argentina queremos para el futuro, establecer un diagnóstico con amplio consenso y construir las alternativas o estrategias para concretar esa visión de futuro. Planificar una estrategia que nos permita concretar una visión de futuro supone dejar de lado patrones de pensamiento que limitan; necesitamos dejar de lado la mentalidad dominante, el pensamiento único, y permitir que fluya la diversidad en las ideas, en las propuestas, tanto provenientes del gobierno como de todos los sectores que participen del diseño de país. El ex Presidente Néstor Kirchner planteó generosamente a los argentinos que avancemos hacia un proyecto de país común convocando a la amplitud de ideas y para lograrlo es necesario crear un espacio donde exponerlas.
La Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner nos hizo volver a creer en nosotros mismos, en el camino definitivo de la Argentina en la VALENTÍA DE VENCER LOS DESAFÍOS Y GENERAR CRECIMIENTO. Mientras el mundo crea escepticismo y desesperanza los argentinos estamos en pie trabajando. Con la convicción de que entre todos podemos consolidar este MODELO económico de inclusión que, más que económico, es un modelo político que concibe al hombre como centro de la sociedad, de la economía y de la política, y si el hombre es el centro de la economía, de la sociedad y de la política, solamente el trabajo es el gran generador de la riqueza y, por lo tanto, concebir un futuro en el cual solamente se tenga en cuenta lo financiero, lo estrictamente vinculado al capital sin pasar por el mundo del trabajo, no tiene destino. Ya hemos perdido mucho tiempo y sufrido en carne viva el modelo de país neo-liberal que paralizó la producción nacional, en materia de trabajo e industria pero también en materia de lo mas esencial que es la esperanza en el futuro del país, cuando vimos al fruto intelectual de nuestra juventud que crecía en argentina y se plantaba afuera por falta de tierra fértil donde florecer.
Proponemos un espacio nacional y popular donde la política es la herramienta esencial para lograr consenso y para cambiar la realidad. Para promover ideas que se constituyan en políticas de Estado que nos permitan ver hacia el futuro y convocar a todos los sectores que se sientan contenidos por los hechos de gobierno de la compañera Cristina Fernández Kirchner. Y además ampliar esta convocatoria desde la cultura para que se extienda la base social del proyecto. La cultura como esa red, ese entramado, que define como somos, define nuestra identidad. El Instituto Nacional y Popular es un espacio político y cultural donde todos los militantes que creemos en el proyecto nacional podemos volcar nuestras ideas y opiniones. Es un espacio donde debemos forjar una nueva dirigencia surgida de la gente. Es un espacio que se impone potenciar la ideas y la voluntades políticas para dar repuesta a los problemas por décadas no resueltos. Es un espacio que nos va a permitir coordinar las voluntades políticas con el proyecto nacional de la presidenta. Es un espacio que nos va a permitir pensar en un proyecto con continuidad y recambio.
Es un espacio para agrupar la masa crítica de ideas y militancia donde nos formaremos como predicadores del proyecto. Donde los perseguidos sean el hambre y la miseria. Donde la injusticia sea mala palabra. Donde la corrupción sea la desaparecida. Por todo esto el Instituto Nacional y Popular está presente. Estamos con el proyecto nacional que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner porque garantiza el mejor cambio y estamos con la presidenta porque ha demostrado que conoce el sentir del pueblo argentino. Estamos presentes porque valora a nuestro pueblo. Estamos presentes porque escucha a nuestros reclamos de profundización del modelo NACIONAL Y POPULAR, para continuar mejorando la calidad de vida de los argentinos. Estamos con Cristina porque busca una argentina mas justa. Estamos con Cristina porque sabe que donde existe una necesidad hay un derecho. Estamos porque Cristina es la voz de los que no tienen voz.
En la Argentina se han sucedido diversas crisis que lograron poner en jaque a todas las instituciones y estructuras de la sociedad. Están cuestionadas las instituciones políticas (todavía se mira con desconfianza a la política), las organizaciones de los trabajadores, religiosas, la actividad profesional y comercial; incluso hasta la familia ha sufrido un perjuicio. Y es lo natural porque el rumbo de la Argentina no era el correcto: no puede ser bueno el rumbo de un país que no cuida a las personas, a sus niños, a sus abuelos y donde ni siquiera se valora a los que están en capacidad laboral.
Problemas con la alimentación en una tierra que produce alimentos para 300 millones de habitantes, 50% de los argentinos bajo el nivel de pobreza, precarización de la educación, la salud, la justicia, el empleo con un alto índice de desocupados y la corrupción atravesando la sociedad. Podríamos continuar con una lista casi interminable de lo que no funciona o funciona mal en Argentina y esa es la causa de las crisis sucesivas. En las crisis se cuestiona todo. Pero también las crisis son una oportunidad para cambiar. Nos dan una oportunidad para volver sobre nuestros pasos y ver los cimientos, los fundamentos, los principios y valores sobre los que hay que construir un nuevo país. Hoy es evidente que todos los argentinos tenemos reclamos pendientes de una solución. Pero es difícil encontrar una solución a los problemas si seguimos actuando de la misma manera, como diría Einstein “… es tonto pensar que las cosas van a cambiar si seguimos haciendo lo mismo”.
En ámbitos más íntimos, como una familia, cuando hay problemas nos juntamos, conversamos, ponemos en claro la situación y aportamos entre todos los miembros para lograr una salida, un camino. Y en un país, en una nación, no es o no debería ser diferente a una familia. El concepto de nación describe a una agrupación mayor de personas que se constituye a partir de sus costumbres y tradiciones. Es una sociedad consciente de ello, que se basa en lazos primordiales y sólo existe porque sus miembros se confiesan parte de ella. Y si una nación esta sostenida básicamente por lazos primordiales: ¿Podemos los argentinos dialogar como una gran familia y buscar una salida para todos? Es posible si logramos construir un ámbito en el que todos podamos opinar sobre los problemas que tenemos como sociedad y que nos afectan en la vida diaria. El 25 de mayo de 2006, el entonces Presidente Néstor Kirchner planteó una amplia convocatoria a todos los argentinos para que sumemos nuestras opiniones y propuestas a un proyecto de país amplio, inclusivo y plural. Planteó claramente que es a través de las ideas es posible y es responsabilidad de los dirigentes crear la oportunidad, el espacio, para que podamos ser parte del camino común, del proyecto de país. Porque un proyecto de país no puede ser cualquiera, tiene que ver fundamentalmente con nuestro modo de ser, con nuestra cultura, con los valores y fundamentos que cada argentino considera importantes. Y esta parte del cambio que pretendemos es quizás la más importante, porque tiene que ver con lo que somos como personas. Si tenemos en cuenta al prójimo o nos interesa solo lo individual. Si pensamos que es importante la justicia para todos. Si creemos que vale el esfuerzo y la educación o solo la viveza y la especulación. Si pensamos que el trabajo debe dignificarnos o ser un medio de explotación. En definitiva, si pensamos que ser humano, ser persona, significa algo o solamente son enunciados.
¿Argentina es igual desde diciembre del 2001? Para responder a este interrogante es necesario pensar en el futuro, en nuestro futuro común como argentinos. Situando a la Argentina en un análisis global actual podemos concluir que una tendencia importante desde la visión de la planificación estratégica, destaca que las mejores oportunidades de negocios globales que potencian las inversiones siguen estando en los países “emergentes” cuyos mercados concentran el 80% del potencial de crecimiento. Esto si se dan algunas condiciones: consolidar sus mercados domésticos; extenderse a los países circundantes, o bien redefinir una base y salir desde allí al mundo con apuestas sustentables. Por esto, a pesar de la dificultad de predecirlo, el futuro no puede ser ignorado por los dirigentes. Pensar en un proyecto de país estratégico basado en escenarios futuros múltiples, contribuye a despejar la incertidumbre. Promueve la discusión de posibilidades y aunque se tenga en cuenta lo más probable, alienta a generar alternativas sustentables ante cambios no previstos.
Pensar en el futuro, en esencia, es trazar caminos para estructurar el presente y reconocer con más claridad lo que esta ocurriendo para identificar las primeras señales de cambio que podrían hacer impacto en la política. Pensamos en crear un espacio donde sea posible vincular la planificación de escenarios con acciones concretas. Con las herramientas de la inteligencia política podemos convocar a la militancia tras una visión de futuro y encarar la implementación y desarrollo de una estrategia eficaz. En esencia toda visión de futuro (plan – proyecto) supone un futuro que lo consolida y esa visión de futuro, sin garantías de concretarse, domina todas las decisiones. Entonces, a primera vista, no es tan complejo. Deberíamos imaginar que argentina queremos para el futuro, establecer un diagnóstico con amplio consenso y construir las alternativas o estrategias para concretar esa visión de futuro. Planificar una estrategia que nos permita concretar una visión de futuro supone dejar de lado patrones de pensamiento que limitan; necesitamos dejar de lado la mentalidad dominante, el pensamiento único, y permitir que fluya la diversidad en las ideas, en las propuestas, tanto provenientes del gobierno como de todos los sectores que participen del diseño de país. El ex Presidente Néstor Kirchner planteó generosamente a los argentinos que avancemos hacia un proyecto de país común convocando a la amplitud de ideas y para lograrlo es necesario crear un espacio donde exponerlas.
La Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner nos hizo volver a creer en nosotros mismos, en el camino definitivo de la Argentina en la VALENTÍA DE VENCER LOS DESAFÍOS Y GENERAR CRECIMIENTO. Mientras el mundo crea escepticismo y desesperanza los argentinos estamos en pie trabajando. Con la convicción de que entre todos podemos consolidar este MODELO económico de inclusión que, más que económico, es un modelo político que concibe al hombre como centro de la sociedad, de la economía y de la política, y si el hombre es el centro de la economía, de la sociedad y de la política, solamente el trabajo es el gran generador de la riqueza y, por lo tanto, concebir un futuro en el cual solamente se tenga en cuenta lo financiero, lo estrictamente vinculado al capital sin pasar por el mundo del trabajo, no tiene destino. Ya hemos perdido mucho tiempo y sufrido en carne viva el modelo de país neo-liberal que paralizó la producción nacional, en materia de trabajo e industria pero también en materia de lo mas esencial que es la esperanza en el futuro del país, cuando vimos al fruto intelectual de nuestra juventud que crecía en argentina y se plantaba afuera por falta de tierra fértil donde florecer.
Proponemos un espacio nacional y popular donde la política es la herramienta esencial para lograr consenso y para cambiar la realidad. Para promover ideas que se constituyan en políticas de Estado que nos permitan ver hacia el futuro y convocar a todos los sectores que se sientan contenidos por los hechos de gobierno de la compañera Cristina Fernández Kirchner. Y además ampliar esta convocatoria desde la cultura para que se extienda la base social del proyecto. La cultura como esa red, ese entramado, que define como somos, define nuestra identidad. El Instituto Nacional y Popular es un espacio político y cultural donde todos los militantes que creemos en el proyecto nacional podemos volcar nuestras ideas y opiniones. Es un espacio donde debemos forjar una nueva dirigencia surgida de la gente. Es un espacio que se impone potenciar la ideas y la voluntades políticas para dar repuesta a los problemas por décadas no resueltos. Es un espacio que nos va a permitir coordinar las voluntades políticas con el proyecto nacional de la presidenta. Es un espacio que nos va a permitir pensar en un proyecto con continuidad y recambio.
Es un espacio para agrupar la masa crítica de ideas y militancia donde nos formaremos como predicadores del proyecto. Donde los perseguidos sean el hambre y la miseria. Donde la injusticia sea mala palabra. Donde la corrupción sea la desaparecida. Por todo esto el Instituto Nacional y Popular está presente. Estamos con el proyecto nacional que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner porque garantiza el mejor cambio y estamos con la presidenta porque ha demostrado que conoce el sentir del pueblo argentino. Estamos presentes porque valora a nuestro pueblo. Estamos presentes porque escucha a nuestros reclamos de profundización del modelo NACIONAL Y POPULAR, para continuar mejorando la calidad de vida de los argentinos. Estamos con Cristina porque busca una argentina mas justa. Estamos con Cristina porque sabe que donde existe una necesidad hay un derecho. Estamos porque Cristina es la voz de los que no tienen voz.
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