Llegamos puntuales a la cita. A eso de las 18:30 del sábado entrábamos al recinto donde se empezaba a festejar el ‘back to back’ de seis horas entre Dan Snaith y Samuel T. Sheperd, o mejor conocidos como Daphni y Floating Points. Después de pasar la entrada al recinto del Poble Espanyol nos dirigimos hacia el Monestir. Una vez dentro no había marcha atrás, si salías, no podías volver a acceder. Primer punto negativo de la velada.

Dentro, todo listo, en primera instancia a mano derecha estaba la gente de Caravan Made calentando planchas y dejándolo todo a punto para ir preparando sus riquísimos sándwiches para cuando llegara la multitud. Justo enfrente se encontraba una de las dos barras del recinto con sus excesívos precios (4€ cerveza en vasito y 4€ también para un vaso de cocacola de botella de plástico). Algo desproporcionado teniendo en cuenta el precio de la entrada (20€ anticipada, 25€ en taquilla). Segundo punto negativo de la noche. Si seguías caminando recto subías unas escaleras y una pequeña cuesta que daba al propio espacio musical.

A esa hora, gente en el césped y cerveza en mano. Disfrutando de esos últimos rayos de sol de la jornada y con la exquisita selección musical de los dos artistas, que para esa hora sonaban ritmos al estilo de The Black Santiagos, mezclas entre disco, afro y algo de funk. Una excelente manera de arrancar la maratón.

A medida que iba pasando el rato, y como era previsible, la zona se iba llenando. Gente de aquí, turistas de corto y largo plazo y quizás lo que parecían ser extranjeros afincados en la ciudad. Para cuando eran las 21:00, el espacio estaba prácticamente lleno y los dos músicos ya tenían ganas de agitar a la multitud, subiendo un poco el tempo y la contundencia sonora. Más o menos a esa hora fue a la que aprovechamos para ir a cenar, ya sonaba el tema ‘KHLHI’ de Percussions (alias del polifacético Four Tet).

Al regresar de la sabrosa cena, y con un par de copas en la mano, volvimos a la pista de baile. Quizás un poco cansados después de tantas horas, pero la sesión no fallaba. En ese momento ya se podía apreciar un b2b en su más literalidad, en el que cada vez que uno de los dos se ponía a los platos, llevaba la sesión a su terreno personal. Si bien Samuel se calmaba melódicamente hablando, Dan aprovechaba para recuperar esa musicalidad. Todo ello combinado con elegancia.

Se comentaba que quizás no estaba en el top de las sesiones. No porque hubiera uno o dos fallos de mezcla (por favor, no nos pongamos pejigueras. Seis horas son muchas horas), sino porque la narración quedara un poco estanca a falta de casi dos horas para el final. No por ello queremos desmontar el trabajo previo y que, aunque el desenlace fuera el que fuera, la selección no decayó en ningún momento. Desde luego creemos que la jornada no defraudó a nadie. Además, para los que quisieran más, tenían la opción de entrar al Razzmatazz con misma pulsera del evento.

Un evento organizado de manera correcta, con el fallo de los precios y mejorable en aspectos como los baños o las luces, pero salvado por el horario, el buen sabor de la música y la comida de los Caravan Made.

Crónica fotográfica y vídeo por Anabel Luna (anabeluna.com)

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