Éste es el método que más nos gusta en Kimuak, para hacer germinados caseros. Destaca por su comodidad (apenas ocupa y no mancha) y su higiene, ya que el cristal es facilmente lavable entre cosecha y cosecha.
Sirve para las semillas no mucilaginosas, es decir: Alfalfa, Brócoli, Rábanito, Zanahoria, Ajo, Cebolla, Fenogreco, Girasol, Lombarda, Mostaza Negra, Puerro, Quinoa, Trébol rojo...
El método es muy sencillo; se dejan las semillas a remojo 12 horas, se escurre el agua y a partir de ahí, nos preocupamos de mantener la humedad en las semillas, dando un par de riegos diaros (llenar el tarro de agua y vaciarlo).
Cada variedad tarda un tiempo especifico en germinar, así pues, tendremos los germinados de alfalfa o brócoli listos en apenas 4-5 dias mientras que los de puerro o ajo tardarán entre 8 y 10 (los tiempos vienen especificados en el reverso de la caja de semillas).
Los germinados necesitan aire (por ello es importante que la tapa esté agujereada y ventile), humedad y temperatura (en torno a 20 grados). NO NECESITAN LUZ aunque la luz indirecta, como la que puede entrar en un cuarto a través de una ventana, o la que emite una bombilla, nos les perjudicará. La luz solar directa, o la exposición a una luz muy potente quemará los germinados y perjudicará su desarrollo. Debemos tener en cuenta que el proceso de germinación, en la naturaleza, suele ocurrir bajo tierra y el brote no tiene aún desarrollada la estructura necesaria para absorber la energia del sol y poder aprovecharla.
¿Y como los comemos? Siempre crudos, echados directamente al plato y con cualquier comida.