La «providencia de la restauración» es la providencia de Dios para restaurar al hombre caído a su estado original, haciéndole cumplir el propósito de la creación. Como se ha demostrado en la Parte I, el hombre cayó en el nivel de
perfección de la etapa de crecimiento y ha permanecido desde entonces bajo el dominio de Satán. Con el fin de restaurarlo, Dios debe primero llevar a cabo la providencia de separar al hombre de Satán.

Como se ha discutido detalladamente en la «Cristología», para que el hombre caído pueda separarse de Satán y restaurarse a
su estado original de antes de la caída, debe eliminar el pecado original. Pero el hombre no puede eliminar el pecado original si no renace a través del Mesías quien viene como su Padre Verdadero. Por lo tanto, el hombre caído, habiéndose separado de Satán, debe ante todo restaurarse simbólicamente hasta el nivel de perfección de la etapa de recimiento; es decir, hasta el nivel que Adán y Eva habían crecido. Sobre este fundamento, puede recibir al Mesías y, a través del renacimiento, restaurarse a la posición de antes de la caída de Adán y Eva. Entonces debe seguir al Mesías y crecer hasta cumplir finalmente el propósito de la creación. Puesto que la providencia de la restauración es recrear al hombre de tal forma que pueda cumplir el propósito de la creación, Dios debe llevar a cabo Su providencia de acuerdo con el Principio. El principio mediante el cual se realiza la restauración se llama el «principio de la restauración». Examinemos más ampliamente cómo se realiza la providencia de la restauración.

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