BARROCOS Y NEOBARROCOS.

“El infierno de lo bello”
Desde mediados de los años ochenta han sido muchos los autores (Calabrese, Sarduy, Deleuze, Virilio, Buci-Glucksmann, Baudrillard…) que al ensayar un modelo de definición de la cultura contemporánea insisten en la utilización de los términos “Barroco” y “Neobarroco”.

Lo neo-barroco no debe verse como un simple retorno al célebre estilo de los siglos XVII y XVIII, sino también, -y sobre todo-,como un espíritu o categoría estética, una forma de organización cultural con estrategias de representación propias; una metáfora cultural de nuestro tiempo, que retoma y redefine –a veces de un modo contradictorio- comportamientos estéticos y socioculturales que se vienen desarrollando desde la antigüedad clásica hasta hoy.

El Laocoonde griego es bajo nuestro punto de vista tan barroco como el monstruo de Alien. El Carnaval de Río de Janeiro o el Love Parade de Berlín son dos de las manifestaciones neobarrocas más fascinantes de nuestro tiempo. Los diseños de Christian Lacroix, Galliano y Jean Paul Gaultier son evidentemente neobarrocos, -yo diría que la industria de la moda en general se mueve bajo parámetros neobarrocos-. Soportes visuales como el videoclip son máquinas de representación neobarrocas por su capacidad omnívora para vampirizar ideas de otros lenguajes.
Cuando un Dj remezcla música de diferentes estilos está redefiniendo de un modo “neobarroco” la música del presente. Internet es un espacio virtual tan barroco y desbordante como una bóveda pintada por Tiépolo o Andrea Pozzo; el Cyborg será, probablemente, la última gran creación del
Neo-Barroco…

Podríamos incluso poner un símil cinematográfico para explicar de que modo nos hemos acercado al barroco en esta exposición: tan neobarroca es la película Las Amistades Peligrosas de Stephen Frears – que cita literalmente el universo de seducción y apariencias del rococó francés- como The Matrix de los hermanos Wachowsky que anticipa un futuro dominado precisamente por los Cyborgs y la realidad virtual; entre medias habría directores como Greeneway, Fellini, Luhrman o el mismo Almodóvar que presentan imaginarios neobarrocos instalados en el presente.

En general nos hemos aproximado a lo neobarroco desde 3 puntos de vista complementarios: el primero sería el de aquellas obras que citan literalmente el barroco histórico y lo reinterpretan desde el presente, tal es el caso de Philippe Bradshaw, Walter Goldfarb, Elena del Rivero o Eve Sussman, que citan a Boucher y a Velázquez respectivamente. En otros casos hemos seleccionado obras que desde un punto de vista formalista se podrían considerar “barrocas”, en ellas domina la ornamentación, el impulso alegórico, la tendencia al exceso; a lo dionisiaco, a lo grotesco, a la máscara, al travestismo, a la pintura expandida: Ahí entrarían artistas como Mathew Barney, Assume Vivid Astrofocus, Fabian Marcaccio o Erwin Olaf. Hay finalmente otras obras que podríamos considerar conceptualmente barrocas, tal es el caso de las extraordinarias “vanitas” que han creado Jake and Dinos Champman o Berlinde de Bruyckere, las escenografías de Jan Fabre, Judith Barry y Juan Muñoz o la fascinante reflexión sobre la inmigración de Julian Rosefeldt…

El proyecto expositivo Barrocos y Neobarrocos. “El Infierno de lo Bello” parte de estas premisas para canalizar una gran muestra integrada por más de 60 artistas nacionales e internacionales que se desarrollará en diferentes espacios de la ciudad. A fin de cuentas, Salamanca es también una ciudad neo-barroca.

La mayoría de las obras destacan por su carácter escenográfico y su impacto visual. No hay que olvidar que el Barroco ha sido considerado siempre el tiempo privilegiado del trompe l’oeil, de la teatralidad y el artificio, de los sueños y las visiones… “El mundo es solo un gran teatro”, “La vida es sólo un sueño”…
Pero también quisiéramos que esta exposición fuera una aproximación crítica al presente. El subtítulo “El infierno de lo bello” sería precisamente una metáfora sobre el intento desesperado por encontrar un orden secreto a partir del reconocimiento de la complejidad del mundo, que la realidad no es capaz de producir por sí sola.

“Barrocos y Neobarrocos” pretende en este sentido ser un dispositivo de reflexión sobre las contradicciones del presente y sus síntomas, pero al mismo tiempo queremos que sea una exposición para el disfrute, yo diría incluso que se trata de una exposición para el placer en todos sus órdenes, no olvidemos que el barroco histórico fue un arte para violentar los sentidos en una doble dirección: espiritual y dionisiaca ( El Éxtasis de Santa Teresa realizado por Bernini para la Capilla Cornaro, con su fusión alegórica de misticismo y erotismo sería el mejor ejemplo). Nos gustaría pues, que quienes se aproximen al “infierno de lo bello” sean capaces de detectar todos estos elementos.

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