Vivimos unos tiempos preocupados, agobiados casi asediados. No podemos dejar de preocuparnos pero si necesitamos espacios para despreocuparnos, para albergar en nuestra mente formas y color que se abstraen del mundo real y surgen como nuevas realidades que nos permiten seguir por un camino distinto.
 
La despreocupación nos invade por un rato ante imágenes geométricas que nos llevan a donde nosotros queramos. Nos perderemos en sus líneas como quien cede paso en un laberinto y nos inundaremos en color mientras desciframos formas que quizá nunca existieron para el autor.

“Yo no busco, encuentro” decía Picasso. Ricardo ha seguido el ejemplo... no ha buscado y ha encontrado en su “despreocupación” una manera de seguir preocupándose al dia siguiente.

Paula Pupo

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