STALKSCAPES
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Atelier de Paisaje presenta:

EAU MORTE, film-croquis, Súper 8 (6'29''), 2003-10
Eunate Torres-Modrego, arquitecta y paisajista, Laboratorio de Arquitectura y Paisaje del IAUG, Institut d'Architecture Université de Genève.

El proyecto ha sido seleccionado en la convocatoria para el concurso Instantes de Paisaje 2010 del CDAN, Centro de Arte y Naturaleza, Fundación Beulas que se exhibirá a lo largo del 2011 en una fecha todavía sin acordar.

SINOPSIS
Eau Morte, film-croquis, Súper 8 es una reflexión de 6'29'' escenografiada en tres actos sobre la documentación del proceso de trabajo (work in process) como un elemento desencadenante del proyecto de paisaje. Una marcha hacia un terreno desconocido que aborda la cuestión de la representación como un ir y venir constante entre el paisaje filmado y los croquis también filmados; entre el lugar y la pizarra, entre la mano filma y sostiene la cámara pero también la mano que dibuja.

El film Eau Morte forma parte del proyecto de investigación titulado “STALKSCAPES, Actos desencadenantes del proyecto de paisaje” sobre el cual la arquitecta y paisajista Eunate Torres-Modrego se encuentra trabajando en la actualidad y que contó con el apoyo de una beca de la Fundación Caja Madrid entre los años 2006 y 2008.

Stalkscapes, Actos desencadenantes del proyecto de paisaje

“To stalk es, precisamente, “cazar al acecho”, una manera de acercarse andando, una actitud, casi una danza, desacompasada e imperfecta. En el stalk, la parte del cuerpo que teme se queda atrás y la más intrépida quiere ir adelante.
Con sus pausas y sus temores el stalk es la marcha de aquéllos que avanzan por tanteos a través de un terreno desconocido”.

Serge Daney, "Tarkovski, l'autre zone", Ciné-journal, vol. I/ 1981-1982, Cahiers du cinéma, París, 1986.

LUGAR, EXPERIMENTOS y CINEASTAS
El concepto “lugar” fue el principal tema de discusión tratado por los geógrafos, filósofos, arquitectos paisajistas y biólogos reunidos en el Laboratorio de Arquitectura y Paisaje del Instituto de Arquitectura de la Universidad de Ginebra. Georges Descombes, creador de este programa en 1999, señalaba que el proyecto no era algo que había que situar en un lugar, sino que ya estaba inscrito en el propio territorio, en su morfología y en su historia. Llevamos esta hipótesis al extremo: si los elementos ya presentes en el lugar son críticos para que el proyecto emerja, ¿Cuál es la mejor manera de representarlos? ¿Como se puede interpretar el lugar, organizarlo, capturarlo o revelarlo? ¿Pueden los diferentes modos de representación hacer aflorar el proyecto de maneras radicalmente diferentes? Se hizo evidente que las herramientas con las que uno puede apropiarse el lugar, hacerlo visible, iban a estar en el centro de nuestra investigación.

Estas preguntas nos llevaron a un periodo experimental durante el cual surgió lla idea de introducir un seminario titulado Images/Films/Territoires (creado en el 2005 por Sandra Parvu y Eunate Torres-Modrego). Su propósito era, por un lado, ayudar a los estudiantes a desarrollar técnicas de representación conjuntamente con sus trabajos de diseño, por otra parte, hacerles reflexionar sobre su papel en este contexto. El objetivo de integrar el vídeo y las técnicas cinematográficas en nuestro estudio era el activar un proceso de trabajo y diversificar los modos disponibles para conseguir una descripción activa del lugar.

Filmar es sólo un medio entre otros muchos y lo que se trata es de poner el énfasis en el cruce de un medio con otro y en la fabricación de un juego de herramientas adecuado para cada lugar particular. Es a través de este proceso de transferencia cuando se pretende describir una serie de exploraciones que combinan la arquitectura del paisaje con otros procesos de trabajo.

MANOS PENSANTES (THINKING HANDS)
En el año 2003, el Laboratorio de Paisaje estudió las implicaciones de una política ambiental recientemente aprobada en Ginebra que requería que las vías de agua que se habían canalizado en la década de los años sesenta se sacaran de nuevo a la superficie. Eunate Torres-Modrego comenzó a filmar uno de estos cauces fósiles llamado literalmente Eau-Morte, el Agua Muerta. En el contexto de este proyecto que ella tituló “Residuos”, decidió, entre otras cosas, yuxtaponer el sonido del curso del agua a la imágenes del lecho seco. Durante el semestre Eunate se apropió de una pizarra del atelier que medía cinco metros por tres, en la que planeó con tiza este proyecto filmado. El lugar era un pequeño valle calcáreo que se formó en la arista de un glaciar durante la era Cuaternaria. El uso de la tiza como principal instrumento de dibujo estaba en consonancia con el suelo del emplazamiento. La pizarra se convirtió en el soporte para todos los experimentos que contribuyeron a la elaboración de una corta película-boceto en Súper 8. El énfasis en la palabra “boceto-croquis” subraya su dimensión de obra en proceso inacabada, así como el hecho de que todos los recursos de representación que formaban parte del proceso implicaban la presencia física de la mano: el lápiz en el papel, la tiza en la pizarra, las tijeras cortando la película. Sobre la pizarra se mapearon las diferentes actividades: el storyboard, las referencias al trabajo de los cineastas, arquitectos, paisajistas y poetas, un mapa aéreo que la cámara filmó mientras se dibujaba, las imágenes fijas extraídas de los primeros bocetos, un croquis del lugar, una sección re-dibujada del glaciar que revelaba su historia geológica, el escenario del film, el plano del sonido registrado y montado encima de la película Súper 8, y finalmente un dibujo abstracto que se grabó mientras se realizaba para capturar el sonido granuloso de la tiza contra la pizarra haciendo eco de la dimensión geológica del emplazamiento. La mezcla de estas técnicas no fue una elección aleatoria, sino una manera de reproducir la complejidad del lugar.

Extracto traducido del artículo Sandra Parvu y Eunate Torres-Modrego “Landscoping. Teaching experiments in and around Geneva” , Journal of Landscape Architecture (JoLA), n°3, 2007, págs. 20-29.

“Filmar con una mano lo que hace mi otra mano…”
[...] Me gustaría decir algunas palabras sobre las condiciones en las que se realizó el film-croquis Eau-Morte. Recuerdo que Eunate, entonces estudiante investigadora de postgrado en el Laboratorio de Paisaje de la Universidad de Ginebra, había pasado gran parte del semestre en el lugar y me iba enseñando los trozos de película Súper 8 y las fotografías que había hecho gracias a las cuales una lógica y una estructura internas fueron tomando forma. Mantuvimos largas conversaciones sobre lo qué quería hacer y al final del semestre presentó un fim de siete minutos, así como un montaje de dibujos, textos y fotogramas sobre la pizarra de 3 x 5 m del Atelier. Su trabajo, al menos en aquel momento, consistía en la construcción de una visión del lugar pero no presentaba una propuesta concreta de transformación. Ahora bien, lo que hay imaginar, es que los diez o quince estudiantes de D.E.A. que rodeaban a Eunate proponían construir muros o caminos, transformar el parcelario existente e incluso recuperar el agua de los campos para alimentar el escaso volumen hidráulico del río Eau Morte. El proyecto se definía, de manera general, como una propuesta de transformación física o programática del lugar.

Tras su presentación, los profesores se preguntaron qué papel podía desempeñar ese film en el marco de un atelier, que era un taller de proyectos. La película no pretendía ser una obra derivada de una práctica artística propiamente dicha. Eunate no utilizaba los recursos cinematográficos para hacer un film como cineasta, sino que se trataba de una herramienta de representación utilizada con fines proyectuales. Al mismo tiempo, el film no dejaba entrever la posibilidad de un proyecto en el sentido arquitectónico de la palabra. La pregunta que se planteaba era si la representación de un proyecto - en este caso el film - sirve para comunicar sus intenciones, es decir, que actúa como intermediario entre diferentes personas con el fin de entenderse sobre una idea que será realizada más tarde en un lugar existente, o bien, es una representación opaca, un balbuceo que más que comunicar algo más allá de sí mismo no es sino un testimonio de un trabajo en proceso y de un estado de la situación presente. El film pertenecía a esta segunda posibilidad ya que documentaba sobre su proceso de trabajo en el lugar. Presentaba sobre todo el inconveniente de no poder prestarse a una crítica de proyecto estructurada sobre los ejes del "¿Qué quieres hacer?" y del "¿La representación de tu proyecto refleja tus intenciones?"

A mi entender, la fortaleza de este trabajo reside en su capacidad de hacernos descubrir un lugar que nos era muy familiar con una nueva mirada. En primer lugar, la granulación de la película de Súper 8 nos hacía sentir que no era una imagen muy calculada, medida; que no era una imagen perfecta. A esto se añadía el tono de una voz, antigua y extraña, que nos contaba la historia ese lugar en una lengua desconocida. Lo que sugerían esa imagen imperfecta y aquella voz hesitante contándonos la historia milenaria del valle del Eau Morte era una contextualización del proyecto, una preparación para el trabajo que era más importante que el trabajo en sí mismo. Los rincones desconocidos del lugar, las huellas dejadas por una explotación industrial en un lugar que creíamos agrícola, la desorientación de la cámara en un bosque al son de las gotas de agua invisibles. En mi opinión, este film defiende la idea de que cambiar la mirada condiciona el proceso de modificación de un discurso, las conversaciones sobre la organización del territorio y, por ello, es probablemente más importante que una propuesta de transformación concreta e inmediata.

Además, la cuestión de la representación aparecía reflejada en el mismo film. Vemos un ir y venir constante entre el paisaje filmado y los croquis también filmados; entre el lugar y la pizarra, entre la mano filma y sostiene la cámara pero también la mano que dibuja. Esto me recuerda la frase de Agnès Varda en su película "Los espigadores y la espigadora": "mi proyecto es filmar con una mano lo que hace mi otra mano...". Es una manera de acercarse al lugar, de abordarlo y apropiárselo, de fabricarse las herramientas adecuadas para él. Pero la frase de Varda vuelve también sobre la idea de que quizás el proyecto más importante es aquel que se nos parece, aquel que logra capturar nuestra manera de hacer y nos permite ver nuestros propios deseos.

Sandra Parvu, 1 Febrero 2006. Retranscripción de la presentación del film “Eau Morte” en el dominio agrícola de la Touvière de Alexis Corthay, en cuya compañía Bande Itinérante animó durante el invierno del 2006 el seminario “Glaner vers la Touvière” en el contexto del Laboratorio Images/Films/Territoires del Postgrado Arquitectura y Paisaje del IAUG, Institut d'Architecture Université de Genève, Suiza.

Eau Morte, film-croquis, Súper8, (6'29''), 2003-10

(Cassette 6, 0 :14 :34 :08) En efecto este proyecto de investigación se desarrolló a lo largo de un año, y el film se presentó al final del primer semestre… pero el proyecto continuó más allá del montaje del film. Filmar se convirtió en una herramienta que sirvió para descifrar lo que quería hacer en el lugar. El proyecto ya había comenzado, no existió un análisis y luego el comienzo de un proyecto. Porque el “proyecto” ya estaba ahí, en el lugar.

[...] Imaginé 3 actos. Presenté el film acompañado de un tablero negro de 3 x 5 m instalado en el Atelier, una pizarra de grandes dimensiones que se convirtió en el lugar donde se realizó todo el proceso de montaje. Fue ahí donde dibujando con tiza construí las diferentes escenas.

El film en tres actos, más precisamente: dos más uno.

Se construyó como si se tratase de una pieza de teatro. Un sencillo plano negro sirvió para diferenciar las tres partes.

(film ACTO 1)

(lontananza) En la primera parte escuchamos la voz susurrante de una mujer… es la madre de Tarkovski…(homenaje a “Stalker”). Era como si nos encontrásemos en la lontananza, ella nos remonta al Cuaternario contándonos la historia del glaciar que había estado sobre el río Eau Morte y que viajó hasta Lyon para luego desaparecer…, y, después, al final del acto, oímos las gotas del agua que se funden para llegar al presente del segundo acto.

(film ACTO 2)

(residuos) y en el acto 2 nos encontramos con los residuos, los residuos que el glaciar nos ha dejado…

(film ACTO 3)

(bosque) En el último acto me encuentro en el bosque, es la primera vez que vemos el Eau Morte, el protagonista de este proyecto. El Eau Morte, lo escuchábamos… hablábamos del glaciar y oíamos su ruido… y también, por primera vez, visualizamos el río que venía del bosque, el Allondon que confluye en el Eau Morte para después desaparecer bajo la tierra. Durante la primera parte lo sentimos y escuchamos y no es hasta la segunda parte cuando lo vemos. Vemos el río y vemos también la mano que filma…

(las imágenes y el sonido fueron enregistradas en el lugar por separado…las cámaras Súper 8 no captan sonido)

[...] Tratándose de mi primera experiencia filmando quise abordar la esencia de un proceso. Quería que fuese un film hecho y pensado con las manos, como un croquis con tiza, o una fotografía tomada por una simple caja negra… por eso tras el título “Résidus” se señalaba su dimensión no acabada: “un film croquis” (0:18:18:06)

Una parte del proyecto se realizó en el École de Beaux-Arts de Genève. Filmar con una vieja cámara súper 8, ver los trozos de película, cortarlos, pegarlos, montarlos… Trabajé en un atelier de film súper 8 con dos estudiantes cineastas Aurélie Doutre y Vania Aillon… revelamos la película allí, en el Illôt13 con el colectivo Zebralab de Ginebra. Trabajar con bobinas Súper 8 era para mí, arquitecta, como dibujar con tiza en vez de un ratón de ordenador… con una antigua cámara y no con vídeo [...] Fue un año en el que quería, sobre todo, experimentar con diferentes herramientas de representación e interpretación.

[...] El proyecto es, desde mi punto de vista, una sucesión de elementos desencadenantes. El dibujo, la representación, la interpretación, los actos de modificación o transformación, no son actividades acabadas o determinantes, sino más bien acciones que preservan un movimiento, que nos posibilitan llegar a nuevas escenas, que nos permiten continuar pensando… aunque a veces me preguntaban: pero el proyecto, ¿dónde está?

El proyecto emerge del lugar, la descripción de la marcha hacia el terreno desconocido activa los elementos desencadenantes de un proyecto que hay que aprender a capturar.

Eunate Torres-Modrego, 1 de febrero 2006. Retranscripción de un extracto (traducido) de una conversación entre E.Torres-Modrego y sus estudiantes tras la proyección de su film Eau Morte en el dominio agrícola de la Touvière (Ginebra) en el contexto del seminario organizado por Bande Itinérante "Glâner vers la Touvière, 2006", Laboratorio Images/Films/Territoires del Postgrado de Arquitectura y Paisaje del IUAG, Institut d'Architecture Université de Genève, Suiza.

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