Activistas por los Derechos Animales se concentraron, el pasado 6 de julio en Barcelona, para denunciar que la Guardia Civil y la Policía impidieran asistir y rescatar los animales afectados y heridos por los fuegos de los incendios de Valencia, así como para denunciar la gestión de la extinción de los incendios que ha hecho la administración valenciana.

Durante los incendios, los relatos de la gente de la zona se podían leer por la red en tiempo real y explicaban como animales libres y domesticados eran víctimas de los incendios, pero también de la desatención de la administración que no estaba haciendo nada para enviar efectivos a todos los lugares dónde se requería, estando más pendiente de los goles de la final de la Eurocopa que de servir a los ciudadanos.

Las fotografías de animales calcinados, agonizando víctimas del fuego, empezaron a circular rápidamente por las redes y se formaron espontáneamente cadenas de solidaridad y ayuda ante la negligencia administrativa para organizar un operativo de rescate y salvamento puesto que, las confusas informaciones que circulaban, como por ejemplo llamar a los servicios de emergencia para atender a los animales, eran desmentidas por las propias personas que lo estaban haciendo en la zona y que narraban como, horas después de haber llamado a esos servicios, los animales continuaban agonizando sin que nadie les hubiera dado ninguna respuesta de qué hacer ni hubiese acudido a la zona.

Así que, por primera vez, grupos de defensores de los animales y profesionales veterinarios acudieron de forma espontánea a pie de fuegos, primero para rescatar y trasladar a los centenares de animales domesticados que se encontraban en peligro en refugios y perreras que podían ser afectados por los fuegos y después para colaborar a localizar y asistir al resto de animales, tanto libres como domesticados, igual que hicieron las personas y las organizaciones de Derechos Animales tras el desastre ocasionado por el Katrina en los Estados Unidos, que sufrió una respuesta y dejadez parecida por parte de la administración Bush.

Pero estos operativos de salvamento solidario de la ciudadanía, lejos de ser considerados un elemento más de colaboración para minimizar los daños ocasionados por los fuegos, fueron además reprimidos por las fuerzas del orden que los amenazaban con multas y detenciones si llevaban a cabo su solidaridad con los individuos heridos de otras especies.

Hay personas que han relatado en las redes sociales que incluso se ha impedido a granjeros de la zona que entraran a asistir a los animales encerrados en granjas que se han visto afectadas por el fuego. Incluso se les negó que les proporcionasen agua.

La mayor parte de los animales que han sido víctimas del fuego han muerto por asfixia o quemados, pero otros han quedado malheridos y están sufriendo largas agonías debido a las quemaduras y heridas que, si hubieran sufrido humanos, serian consideradas de tercero y cuarto grado, es decir, las que comprometen la vida de quien las sufren.

Mientras la administración habla de 50.000 hectáreas quemaduras y otras informaciones elevan la cifra hasta 90.000 y mientras hablan de una única víctima mortal, el piloto del helicóptero que trabajaba para extinguir los incendios, esta administración olvida los miles de animales que han muerto debido al incendio y a los que morirán víctimas de la desatención a la que su propia negligencia los somete negando, además, la posibilidad de que la gente se organice por localizarlos y prestarles la ayuda que haga falta y que ésta les niega.

El Partido Animalista ya ha anunciado en su web que sus servicios jurídicos se pondrán en marcha para asesorar a los activistas que puedan ser detenidos y en las redes sociales, viendo la situación de los animales, se hacen llamamientos a la Desobediencia Civil.

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