Luis Segura, de 62 años, nació en Isabela. Sus padres llegaron a la isla cuando todavía era una colonia penal. El padre de Segura, quien era policía, tuvo que cuidar a los prisioneros que dejaron en Isabela.

Hoy día, Segura vive con su esposa, su hijo, suegra y dos nietos en Puerto Villamil. Su familia depende del dinero que él gana trabajando como un taxista.

Segura ha trabajado como taxista por 32 años. Sin embargo, para él, cada día es distinto. Algunos días se levanta a las cinco de la mañana y no regresa a su casa hasta las ocho de la noche. Otros días, sólo recoge a uno o dos pasajeros. Durante un día típico, recoge a algún pasajero que sale de uno de los hoteles o el muelle del pueblo y lo lleva a ver algún atractivo turístico como el volcán, los flamencos, las tortugas o el Muro de las lágrimas.

Según Segura, Isabela ha cambiado a lo largo de los años debido al turismo y la inmigración. Segura dijo que cuando él era niño nada se vendía en la isla, sino que todo se intercambiaba. Cuando había alguna fiesta, todos contribuían y duraba cuatro o cinco días. Sin embargo, mientras el turismo se vuelve más y más prevalente, Segura alega que, como resultado, todo se ha vuelto una cuestión de dinero.

A pesar de esto, Segura expresó que todos en la isla son como familia.

“Todos nos conocemos. Nos llevamos como hermanos. Nosotros hablamos, rememoramos sobre los tiempos pasados y nos reímos. La pasamos bien,” dijo Segura.

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