Golmud (en el centro de China) era la ciudad donde sabría por fin de cuanto tiempo de estancia en el país. Justo cuando entré en China, la legislación había cambiado y sólo se podía extender la validez de la visa una vez, en lugar de las 2.
Como mi visa tenía la validez de un mes, sólo podría ampliarla por otro mes y mi destino final en Shangahi estaba en el aire. No quería darme una paliza como la que me había dado en la estepa Kazaja y durante unas horas valoré la opción de terminar el viaje en Shanghai.
Pero los siguientes 3 días después de salir de Golmud y todavía por el enorme desierto, tuve viento de espalda que impidió que descartara definitivamente la opción pegarme la paliza hasta Shanghai.